Ejemplos con trabajador

Muchas veces la mejor manera de entender el significado de una palabra, es leer textos donde aparece dicha palabra. Por ese motivo te ofrecemos innumerables ejemplos extraidos de textos españoles seleccionados.

Cesó de soñar, se sumió en la nada con el placer íntimo y silencioso del trabajador que descansa después de una jornada provechosa.
Ésta era la casa de Lope de Vega Ésta no, era otra que ocupaba el mismo sitio y tenía un huerto, y en él, a la sombra de contados árboles, escribía aquel trabajador portentoso comedias a centenares y versos a millones Vestía la sotana, pero llevaba bajo de ella, por la noche, su buena espada de Toledo para poner en fuga a los enemigos que le salían al encuentro.
Era un trabajador infatigable y desde el alba que empezaba su labor con la lectura de los diarios hasta altas horas de la noche y a veces hasta la nueva aurora que solía sorprenderlo cuando, como él decía, se hallaba engolosinado por algún estudio en que ponía toda su alma para transmitirla a los lectores que el obligado por las visitas de sus amigos a quienes recibía con solícito cariño.
¡Adiós comilonas y agasajos, el trato con los ricos, todo lo que le hacía ser mirado con envidia por sus antiguos compañeros cuando se dignaba subir a las canteras acompañando a los contratistas! Era un héroe, un ídolo y volvía de pronto a ser un trabajador.
En este crepúsculo del atolondramiento creyó ver a un cura enorme que se recogía el manteo con una mano y con la otra disparaba su revólver sobre un trabajador que esquivaba los tiros con agilidad simiesca.
El doctor recordaba las declamaciones de muchos mitins obreros, a los que había asistido por curiosidad, los apóstrofes a los explotadores de las cantinas que engordan con los sudores del trabajador, que se redondean chupándoles la sangre, y se decía con gravedad:.
Tú robas al trabajador en lo que come y en lo que trabaja, descontándole siempre algo del jornal.
Los castellanos y leoneses miraban con los brazos cruzados los esfuerzos de los compañeros establecidos en el país, pensando con el duro egoísmo de la gente rural, que en nada les importaba cambiar la suerte del trabajador, ya que ellos al fin habían de volver a sus tierras.
En otros países es distinto: el trabajador se forma un pequeño capital para la vejez.
El trabajador del presente gozaba de comodidades que no habían conocido los ricos de otros tiempos.
¡El aumento de unos reales en el jornal! Remedios del momento, cataplasmas que de nada sirven al enfermo, pues al poco tiempo se restablece el fatal equilibrio, aumentándose el precio de los productos, y el trabajador, con más dinero en la mano, se ve tan necesitado como antes.
Al trabajador de nada le sirve la limosna de un aumento en el jornal: ya sabes que en esto no nos entenderemos nunca.
Sin el menor esfuerzo se llevaba la mano al bolsillo, para auxiliar a algún trabajador que por enfermedades de la familia se veía en trance apurado.
¿Qué daño podían hacer los Padres a toda aquella gente que pedía aumento de jornal o menos horas de trabajo? No tenían minas ni fábricas, no eran dueños de empresas industriales, no explotaban al trabajador, ¿por qué, pues, iban contra ellos? ¿No era natural que dejasen en paz a los sacerdotes y se lanzaran únicamente contra los ricos? ¿A qué mezclar la religión en las cuestiones del trabajo?.
Tal vez le parezca excelente la idea de que tú, que eres un trabajador, continúes su obra.
¡Si todo esto es por tu bien! ¿Quién es ese hombre? Un cualquiera, un ingeniero como hay tantos, un trabajador de levita, qué necesita de protectores como tu padre para ganar la comida.
A esto hay que preguntar: si la ociosidad es un vicio en los pobres, ¿por qué aparece entre los ricos como un signo de distinción y hasta de elevación de espíritu? Si el trabajo es la mayor de las virtudes, ¿por qué se afanan los capitalistas en amontonar riquezas para librarse ellos y librar a sus descendientes de la práctica de tal virtud? ¿Por qué esa sociedad que ensalza el trabajo con los más poéticos conceptos relega al trabajador a la última fila? ¿Por qué acoge con más entusiasmo a cualquier soldado que estuvo en la batalla tal o cual, que al viejo obrero que ha pasado sesenta años practicando el trabajo, sin que nadie se fije en él ni le agradezca tanta virtuosidad?.
¡Si es lo que a mí me gusta, ser obrera, mujer de un trabajador honradote que me quiera! No le des vueltas, chica, pueblo naciste y pueblo serás toda tu vida.
Éste dijo don Quijote fue el mayor enemigo que tuvo la Iglesia de Dios Nuestro Señor en su tiempo, y el mayor defensor suyo que tendrá jamás: caballero andante por la vida, y santo a pie quedo por la muerte, trabajador incansable en la viña del Señor, doctor de las gentes, a quien sirvieron de escuelas los cielos y de catedrático y maestro que le enseñase el mismo Jesucristo.

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