Ejemplos con melenudos

Muchas veces la mejor manera de entender el significado de una palabra, es leer textos donde aparece dicha palabra. Por ese motivo te ofrecemos innumerables ejemplos extraidos de textos españoles seleccionados.

Una anécdota de lo que ahora es Sur Oscura es al principio cuando se inició la barra que las personas que estaban alrededor de ellos decían cuando los veían llegar ve ya llegaron las brujas , porque en Ecuador no es común ver a un grupo de melenudos rockeros saltando y cantando todo el partido, lo que les pareció reloco y divertido, pero claro eso era en esos tiempos porque ahora la barra es muy conocida en todo el país.
Y revueltos con las mujeres desfilaban los gauchos de cabeza trágica, barbudos, melenudos, curtidos por el sol y las nieves, con el poncho deshilachado y las botas rotas.
Los visitantes de Julio, jóvenes melenudos que hablaban de cosas que ella no podía entender, eran algo descuidados en sus maneras Más adelante encontró mujeres ligeras de ropas, y fué recibida por su hijo con mal gesto.
En un mismo día charlaba de mujeres, juego y caballos con la juventud desocupada y elegante de los clubs aristocráticos, luego pasaba la tarde en el pobre estudio de algún artista independiente y desconocido , tuteándose con melenudos de botas destrozadas que tal vez no habían almorzado, asistía después a un té, donde flirteaba con damas de fama contradictoria, y comía en un palacio o en una taberna de bohemios, puesto de frac, para ir luego al Teatro Real.
¡Y este tiempo de primavera! ¡Y este buque que es una isla! Nunca me he visto en otra: ni en Madrid, cuando me convidaban a comer los políticos de segunda clase para que escribiese bien de ellos, ni en París, cuando hacía traducciones españolas para las casas editoriales y engañaba el hambre en los bodegones del Barrio Latino ¡Y pensar que doña Margarita mi patrona, con un cariño que data de ocho años, rezará por el pobre don Isidro que va navegando por los mares! ¡Y pensar que a estas horas, en nuestro café de la Puerta del Sol, se preguntarán aquellos chicos melenudos que lo saben todo y no han visto el mundo por un agujero: ¿Qué será del sinvergüenza de Maltrana?.
En la plataforma del castillo de popa, entre botes, maromas y salvavidas, pululaban los pasajeros de tercera clase que gozaban de preferencia: tenderos ambulantes, rusas y alemanas con grandes sombreros de paja, que, agarradas del talle, hablaban de sus diplomas académicos y de la posibilidad de entrar en el seno de una familia del Nuevo Mundo para enseñar idiomas a los niños, jóvenes melenudos con trajes de buen corte, pero de raída tela, siempre con un libro en la mano.
Con las murrias de estos últimos tiempos, el pobre chico no caía en la cuenta de que se iba pareciendo a los poetas melenudos Le he mandado que se trasquilase esta misma tarde.
Yo no he visto las noches del Bósforo, ni las de Nápoles, ni otras cien noches más que los poetas melenudos y los touristas de hoy han hecho célebres en teatros, libros y salones, pero sí he observado que en todos y cada uno de esos cuadros fantásticos y encantadores entran, como elementos componentes, los que ahora estamos admirando: la luna plateada, la barquilla o la góndola surcando la tranquila superficie de las aguas, los reflejos, los tornasoles y hasta torrentes de luz juguetona, las montañas, la brisa, los palacios.
que no conoce el asco, ni el ruido, ni el miedo, ni los guantes, ni el charol, no debe aburrirse nunca en el campo, o no hay en él seres felices, afirmación que negarán los poetas melenudos, de báculo y zampoña, y los novelistas sobrios, ascéticos y filósofos.
Otros, sí, bohemios melenudos, chiflados, vacilantes, hambre, fiebre.
Pocos árboles, unos verdes y melenudos, como bañistas que salieran de zambullirse, otros, escasos de follaje, negros y retorcidos, como muertos de sed, salpicaban la campiña, cortada a veces por la faja caprichosa y fresca de la vegetación, siguiendo el curso de un arroyo, pero sin interés, con una majestad vaga, y mucho más para mí, que, medio adormecido, pensaba confusamente en mis compañeros, en Teresa, un poco en mi madre desconsolada y un mucho en la vida de desenfrenado holgorio que llevara durante tantos años en Los Sunchos.
Sí, aquel dinero había venido a sus manos por arte de alquimia o por dictamen de estrellas, coluros o melenudos cometas.
Y es el caso que como amor busca correspondencia, y el platonicismo es manjar de poetas melenudos y de muchachas desmelenadas, el doctor Angulo no se anduvo con muchos dibujos, y fuese a Anita y la cantó de firme y al oído la letanía de Cupido.
Y revueltos con las mujeres desfilaban los gauchos de cabeza trágica, barbudos, melenudos, curtidos por el sol y las nieves, con el poncho deshilachado y las botas rotas.


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