Ejemplos con meloso

Muchas veces la mejor manera de entender el significado de una palabra, es leer textos donde aparece dicha palabra. Por ese motivo te ofrecemos innumerables ejemplos extraidos de textos españoles seleccionados.

Cerebó: Pegajoso, meloso, untuoso.
El resto de la música en español, por lo demás, se desdibujaba entre un pop comercial, meloso, intrascendente, y una música vernácula que le cantaba a un México rural e idealizado, a un país campirano que ya sólo los viejos comprendían.
Las flores ya secas tienen sabor amargo y despiden un olor meloso.
Pues sacarle las tripas al aire a ese pendejorespondió Fabricianito con la misma calma y acento meloso que si ordenara servirle una limonada.
Los chicos no parecían advertirlo y siguieron piropeándole todavía tirándose uno al otro la pelota en el tono más suave y meloso que puede imaginarse.
Era su estilo ampuloso, sonoro, claro en apariencia, turbio en el fondo, meloso siempre y seductor por estudio, y saltaban a la vista, en el momento de fijarla en sus columnas, las palabras.
No delataba el aplomo del cura conquistador ni el hipócrita y meloso encogimiento del curilla faldero.
Este hombre, a pesar de su aspecto meloso, tenía en su historia varios delitos de sangre.
Vamos, ánimo, pobrecita, hijita mía siguió el padre espiritual cada vez más meloso y consolador.
El polaco, alto y de ojillos azules, hablaba con extraordinario y meloso falsete.
Un hombre subido de color, con vistosa corbata y pantalones recogidos a la inglesa, esforzaba su acento lento y meloso para expresar indignación.
¿Qué me querías, pichón mío?preguntó, sin entrar, en tono distraído, que no encajaba bien con lo meloso de la pregunta.
A propósito, Gabrieldijo con un acento meloso que tenía algo de agresivo.
Era un señor de hermosa presencia, mejor vestido que el Príncipe su amo, y de trato afable y meloso.
El segundo, que vestía ropa negra y talar, le dijo endulzando el desengaño con acento meloso:.
La idea que Andrés había formado, por rumores y conjeturas más que por experiencia, del meloso D.
Díjole en el tono meloso que solía:.
-Lo haría con todo mi corazón, señorita -replicó don Sotero, cada vez más compungido y meloso-, si los asuntos a que me refiero no fueran otros que esos en que yo ''he entendido en esta casa'', pero los hay mucho más delicados y apremiantes, de los cuales necesito enterarla a usted, aunque al hacerlo se renueven ciertas heridas que a todos nos alcanzan en la debida proporción.
Como pollo guapo, lo era de verdad entonces, y por lo que toca al estilo, algo se había corregido en lo meloso, pero todavía se pegaba.
Y cátate que apenas ha dicho esas palabras doña Ambrosia, cuando se oyen en la sala el arrastrar de un sable, el charrasqueo de las espuelas y los taconazos correspondientes, mas cuando Gedeón piensa que a este rumor bélico aludía la enojada patrona, advierte que se equivoca, pues que la oye decir en seguida, con acento meloso, y a la parte de allá de las vidrieras del gabinete:.
Fermín es fuerte, y al mismo tiempo meloso, la teología que atesora en su espíritu acaba por resolvérsele en reservas mundanas y en transacciones con la realidad física y social.
Durante una hora no la dejaron sosegar, y la instaron al baile en todos los estilos concebibles, desde el meloso y el laberíntico más osados hasta el encogido y tartamudo más ruborosos, devoráronla con su mirar fogoso aquellos rostros mofletudos de encrespados bigotes y engomado pelambre, y la aburrieron excusas impertinentes y finezas cursis, églogas cerriles y metáforas empalagosas, ya aludiendo a la blanca ovejuela del valle, ya llamándola pintoresca amapola de Coteruco, tapáronse con remiendos del tiempo faltas de más adecuado asunto y hasta de sentido común, y ya no sabía, mientras bailaba o respondía a un saludo, cómo librar sus manos nacaradas y finas, a la sazón cubiertas con transparentes guantes de los restregones de tantas otras ardorosas y velludas.
El lenguaje de este hombre se adivina: era meloso y fino, como el huevo hilado: decía frido, cercanidas y cacado.
¡Y cómo se puso, al verla, de dulce y remilgado el ya de suyo meloso y presumido visitante! Aquella joven elegante, fresca y risueña, hija de un señor pudiente, respetado y de noble solar, era la realidad, mejorada en tercio y quinto, de sus más hechiceras ilusiones, y como ni siquiera puso en duda el éxito de sus ya nacidos propósitos, al despedirse de ella hecho un caramelo, alargó a don Román, mientras lanzaba ternísima mirada a su hija, juzgando el regalo como fuerza del mejor gusto, un ejemplar de su retrato y una tarjeta verde con letras de oro.
Tampoco pudo saber el meloso galán qué destino habían alcanzado en aquel recinto en que vivían presos sus más tiernos pensamientos, su retrato y su tarjeta, prendas pintorescas de su galantería, que en el caserón de Osmunda figuraban el uno colgado en el muro testero de la sala, bajo un dosel de siemprevivas, y la otra encajada entre el marco y el desazogado cristal de la apolillada cornucopia.
-Sucede también -continuó, tras unos instantes de silencio, el meloso don Gonzalo, con los ojos casi en blanco y la boca hecha una media luna patas arriba, -que al hombre le asaltan tiernas melancolidas cuando menos se lo espera.
Aquí le apuntó la risa a Magdalena, aunque ni remotamente sospechaba a dónde iba a parar aquella extravagante lamentación, y para conjurar el peligro de que el meloso galán la viera reírse de él, bajó la cabeza sobre el pecho, y aún volvió la cara hacia el lado de Narda.
-Osmundita -la dijo el meloso al despedirse, -hasta la vista.
Ya habían pasado muchos años, pero él se acordaba, como si estuviera viéndolos, de aquellos ojos sin pestañas, ribeteados de rojo, horribles para los demás, pero amorosos para él, de aquella mano seca que al acariciarle la cerdosa cabeza manchábala de pringue meloso, de aquella cama en que soñaba abrazado a su madre, y ahora.
rojizo, perfumado, meloso y amargo en que se fundían diez.

© Todos los derechos reservados Buscapalabra.com

Ariiba