Ejemplos con delicia

Muchas veces la mejor manera de entender el significado de una palabra, es leer textos donde aparece dicha palabra. Por ese motivo te ofrecemos innumerables ejemplos extraidos de textos españoles seleccionados.

Y en cuanto a sus peroraciones frecuentes, ¡vayan ustedes a conocer que aquellas palabras de su oratoria, que son su delicia, las escribe con !.
Entonces tomó la política ese aspecto edificante, que es la delicia de los hombres libres y la mostaza del.
Se mudó con delicia, y acostose creyendo dormir como una bienaventurada, a semejanza de la noche anterior.
Su alma parecía desasirse del cuerpo, como se desase del tronco la hoja, y vagar como ella sin objeto ni dirección, entregada a la delicia del anonadamiento, al dulzor de no sentirse existir.
Lucía empezaba por coser, al sentarse, pero al cuarto de hora la almohadilla se caía de su regazo, escapabásele el dedal del dedo, y vagarosa la pupila, permanecía con los ojos fijos en los macizos de rosales, hasta que al fin sus párpados se cerraban, y recostando la frente en las ramas que tapizaban el balcón, abandonábase a la delicia de aquella atmósfera embalsamada, sin oír, sin ver, respirando no más.
¡Si siempre estuviese así el mardijo el capitán, qué delicia ser marino!.
Aspiraba con delicia el fresco y sabroso aroma de las ramas de pino, y del heno que se enredaba en ellas, que cubría el barandal del presbiterio y que ocultaba el pie de los blandones.
Gabriel aspiraba con delicia el aire de la vía pública.
Resucitaba dentro de la ramera, pasiva bestia acostumbrada a los golpes, la hija de la huerta, que desde que nace ve la escopeta colgada detrás de la puerta y en las festividades aspira con delicia el humo de la pólvora.
Preciso es, pues, que toda esta multitud heterogénea encuentre allí alimento que la nutra y que le agrade, y la sana doctrina que paladea con delicia la abadesa en la de cada mes, seria, profunda y devota, es manjar harto sublime para el embotado paladar de aquellos otros que sólo podrán tragar esa misma celestial doctrina, envuelta en una salsa lícitamente profana.
¡Qué delicia! Mire usted, Butrón, mire usted qué graciosos van todos con sus cintitas encarnadas ¡Uy, aquel jorobadito! ¡Qué mono! ¡Ah, pícaro! ¡lleva una bandera en que pide ! ¡Pues claro está que la necesita! ¡pobrecito!, ¡sobre todo por la espalda!.
Un vaso de horchata helada de chufas estaba en medio, y ambos metían dentro la cuchara, tragándose él con delicia cuanto salía, mirándole ella con plácida sonrisa y mojando apenas su cuchara, como si le dejase a él saborear a sus anchas la golosina y le bastase a ella saborear la dicha inmensa de ser aquel un obsequio del hijo de su alma.
Doña Ramona narra muy bien y usa unas armonías imitativas de muchísimo efecto Cada vez que dice ¡prurrruumm! parece materialmente que se huele a pólvora ¡Qué delicia oírle contar la de Matapuerca!.
¡Mujer, hemos tenido la misma idea! ¡Qué delicia! Les .
¡Qué delicia! De modo que, en caso de viudez, Gonzalo quedará siempre , es decir, de Matapuerca.
¡Hola, tragoncillos! ¿Hay apetito? Vamos, haya paz, que para todos hay ¡Mira, mira, María, cómo abren el hociquito! ¡Qué delicia! ¡Qué monada!.
¿Mademoiselle de Sirop? ¡Qué delicia! ¿Si será prima del jarabe Henry Mure que han recetado a Fernandito?.
¡Qué delicia! ¿Y abrirán el baile rezando el rosario?.
¡Qué delicia! ¿Y soñarías sin duda con los angelitos?.
Mire usted quién va allí, Martínez Gallego, el ministro de Gracia y Justicia En cuanto le vea a usted se asusta ¡Anda!, ya nos mira ¡Qué delicia! De fijo que esta noche se declara en el gabinete la crisis.
Me ocurre echarlas al fuego para entretenerme en ver las llamas que las devorarían en pocos minutos, pero me es imposible resistir al deseo de que sean conocidas estas memorias, escritas por un pobre muchacho, admirador incondicional de aquellos escritores gallardos y de aquellos poetas amables y sentidos que fueron delicia de nuestros padres.
Al atravesar la sala aspiré con delicia el aroma de las flores que se morían en el tazón de Sévres, el piano de Gabriela me pareció como todos los pianos, los pinceles esparcidos en la mesa de trabajo, junto a la acuarela principiada, nada me dijeron de la rubia señorita.
Los infames se habían metido en el salón, y estarían en aquel instante arrullándose, con la primera delicia del amor naciente, vacilando en usar el confianzudo tuteo.
Estas marcas del diario trabajo las adoraba Juanito como cuarteles de nobleza, y las yemas de los rosados dedos, ligeramente encallecidas, chupábalas con tanta delicia como si fuesen caramelos.
Surca las ondas el barco que os arrebata vuestro bien, vuestro tesoro, vuestra delicia.
—¿Sabéis por qué?—¡Porque la hermosura no llega nunca a la abnegación santa de la fealdad, y la abnegación de los hijos es la delicia de los padres!—Fuera de que ya ha dicho Luis Eguílaz, con muchísima razón, que.
Planchar y lavar le agradaba en extremo, y entregábase a estas faenas con delicia y ardor, desarrollando sin cansarse la fuerza de sus puños.
Los préstamos arriesgados con premio muy subido eran su delicia y su arte predilecto, porque aun cuando alguno no se cobrase hasta la víspera del Juicio Final, la mayor parte de las víctimas caían atontadas por el miedo al escándalo, y se doblaba el dinero en poco tiempo.
La única delicia de su triste existencia era el café.
Admiróles el hermoso sitio de la ciudad, y la estimaron por flor de las bellas ciudades del mundo, honra de España, temor y espanto de los circunvecinos y apartados enemigos, regalo y delicia de sus moradores, amparo de los estranjeros, escuela de la caballería, ejemplo de lealtad, y satisfacion de todo aquello que de una grande, famosa, rica y bien fundada ciudad puede pedir un discreto y curioso deseo.

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