Definición de jarana

Acepciones de Jarana

Categoría gramatical: sustantivo femenino
Categorías gramaticales de jarana explicadas

  1. Juerga, diversión
  2. Riña, escándalo
  3. Diversión bulliciosa. trampa, engaño, fraude. ruido que produce gente que se divierte o pelea

Ejemplos con la palabra Jarana

-¡Jarana! ¡Que vienen los guardias!.
Oyó risas, cuchicheos, jarana alegre, impropia del lugar y la ocasión.
-Con esta jarana tan tremenda -pensó-, la policía no se cuidará de ir a mi casa.
La batalla era inminente, porque los milicianos, locos de entusiasmo, querían jarana.
Ver ejemplos de oraciones con la palabra jarana

Errores ortográficos comunes para jarana

Palabras que derivan de jarana


Jaranas, Jaranita, Jaranitas

Palabras que derivan de jarana

Palabras más comunes que riman con jarana


Mañana, Semana, Humana, Humana, Humana, Ana, Ana, Ventana, Hermana, Hermana, Hermana, Norteamericana, Habana, Mexicana, Gana, Gana, Gana, Alemana, Alemana, Americana, Cubana, Catalana, Urbana, Cristiana, Cristiana, Cristiana, Italiana, Cotidiana, Mariana, Dominicana, Cercana, Juana, Diana, Ciudadana, Solana, Colombiana, Manzana, Castellana, Venezolana, Susana, Sana, Sana, Sana, Romana, Romana, Romana, Lana, Valenciana, Peruana, Latinoamericana, Mediana, Republicana, Lejana, Metropolitana, Plana, Temprana, Quintana, Azulgrana, Anciana, Campana, Campana, Membrana, Africana, Boliviana, Aduana, Aduana, Aduana, Hispana, Caravana, Marihuana, Porcelana, Soberana, Iberoamericana, Nana, Musulmana, Centroamericana, Juliana, Rana, Ecuatoriana, Sevillana, Gitana, Arana, Panamericana, Asturiana, Interamericana, Orellana, Orellana, Pastrana, Sudamericana, Sabana, Australiana, Desgana, Desgana, Desgana, Sotana, Hispanoamericana, Emana, Emana, Enana, Liviana,

Palabras que riman con jarana


Poemas con la palabra jarana

Mamboretá

-- de Evaristo Carriego --

Así la llaman todos los chicos de Palermo.
Es la risa del barrio con su rostro feucho
y su andar azorado de animalito enfermo.
Tiene apenas diez años, pero ha sufrido mucho...

Los domingos temprano, de regreso de misa
la encuentran los muchachos vendedores de diarios,
y en seguida comienza la jarana, la risa,
y las zafadurías de los más perdularios.

Como cuando la gritan su apodo no responde,
la corren, la rodean y «Mamboretá ¿en dónde
está Dios?», la preguntan los muchachos traviesos.

Mamboretá suspira, y si es que alguno insiste:
— «¿Dónde está Dios?»—, le mira mansamente
sus ojos pensativos de animalito triste, con esos



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