Marqués de Santillana

Marqués de Santillana

Poeta, Escritor, Erudito y Militar Español cuyo nombre completo es Íñigo López de Mendoza

19 de agosto de 1398 - Guadalajara, 25 de marzo de 1458


9 Poesías de Marqués de Santillana

Poemas más populares de Marqués de Santillana


Cuando yo veo a la gentil criatura

Cuando yo veo a la gentil criatura
que el cielo, acorde con naturaleza
formaron, loo mi buena ventura.
El punto y hora de tanta belleza

me demostraron, y su hermosura,
que sola de loor es la pureza;
mas luego torno con igual tristura
y plango y quéjome de su crueza.

Que no fue tanta la del mal Thereo,
ni hizo la de Achila y de Potino,
falsos ministros de ti, Ptholomeo.

Así que lloro mi servicio indigno
y la mi loca fiebre, pues que veo
y me hallo cansado y peregrino.


Poema Cuando yo veo a la gentil criatura de Marqués de Santillana con fondo de libro

La vaquera de la Finojosa

Moza tan fermosa
non ví en la frontera,
como una vaquera
de la Finojosa.

Faciendo la vía
del Calatraveño
a Santa María,
vencido del sueño,
por tierra fragosa
perdí la carrera,
do ví la vaquera
de la Finojosa.

En un verde prado
de rosas e flores,
guardando ganado
con otros pastores,
la ví tan graciosa
que apenas creyera
que fuese vaquera
de la Finojosa.

Non creo las rosas
de la primavera
sean tan fermosas
nin de tal manera,
fablando sin glosa,
si antes supiera
de aquella vaquera
de la Finojosa.

Non tanto mirara
su mucha beldad,
porque me dexara
en mi libertad.
Mas dixe:--«Donosa
(por saber quién era),
¿aquella es la vaquera
de la Finojosa?...»

Bien como riendo,
dixo: --«Bien vengades;
que ya bien entiendo
lo que demandades:
non es desseosa
de amar, nin lo espera,
aquessa vaquera
de la Finojosa.»



i. serranillas

Serranilla i

serranilla de moncayo,
dios vos dé buen año entero,
ca de muy torpe lacayo
faríades cavallero.

Ya se pasava el verano,
al tiempo que onbre se apaña
con la ropa á la tajaña,
encima de oxmediano
ví serrana sin argayo
andar al pie del otero,
más clara que sale en mayo,
ell alva, nin su luzero.

Díxele: dios nos mantenga,
serrana de buen donayre.
Respondió como en desgayre:
¡ay!, que en hora buena venga
aquel que para sanct payo
desta yrá mi prisionero.

E vino a mí como un rayo
diziendo: preso, montero.

Díxele: non me matedes,
serrana, sin ser oído,
ca yo non soy del partido,
desos por quien vos lo avedes.

Aunque me vedes tal sayo
en agreda soy frontero,
e non me llaman pelayo,
magüer me vedes señero.

Desque oyó lo que dezía,
dixo: perdonad, amigo,
mas folgad ora comigo,
e dexad la montería.

A este çurrón que trayo
quered ser mi parcionero,
pues me fallesçió mingayo
que era comigo ovejero.

Entre torellas y el fayo
pasaremos el febrero.

Díxele: de tal ensayo,
serrana, soy placentero.

Serranilla ii

en toda la su montaa
de trasmoz a veratón
non ví tan gentil serrana.

Partiendo de conejares,
allá susso en la montaña,
çerca de la travessaña,
camino de trasovares,
encontré moça loçana
poco más acá de añón
riberas de una fontana.

Traía saya apretada,
muy bien pressa en la cintura;
a guisa d'estremadura
çinta, e collera labrada.

Dixe: dios te salve, hermana;
aunque vengas de aragón,
desta serás castellana.

Respondióme: cavallero,
non penseis que me tenedes,
ca primero provaredes
este mi dardo pedrero;
ca después desta semana
fago bodas con antón,
vaquerizo de morana.

Serranilla iii

después que nací,
no ví tal serrana
como esta mañana.

Allá en la vegüela
a mata'l espino,
en ese camino
que va a loçoyuela,
de guissa la vy
que me fizo gana
la fruta tenprana.

Garnacha traía
de oro, presada
con broncha dorada,
que bien parecía.

A ella volví
diziendo: loçana,
¿e soys vos villana?

sí soy, cavallero;
si por mí lo avedes,
decit ¿qué queredes?,
fablat verdadero.

Yo le dixe assí:
juro por santana
que no soys villana.

Serranilla iv

por todos estos pinares
nin en el val de la gamella,
non ví serrana más bella
que menga de mançanares.

Desçendiendol yelmo á yusso,
contral bovalo tirando
en esse valle de susso,
ví serrana estar cantando:
saluéla, segunt es uso,
é dixe: serrana, estando
oyendo, yo non m'excuso
de façer lo que mandáres.

Respondióme con uffana:
bien vengades, cavallero;
¿quién vos trae de mañana
por este valle señero?
ca por toda aquesta llana
yo non dexo andar vaquero,
nin pastora, nin serrana,
sinon pasqual de bustares.

Pero ya, pues la ventura
por aquí vos ha traydo,
convien en toda figura,
sin ningunt otro partido,
que me dedes la çintura,
ó entremos á braz partido;
ca dentro en esta espessura
vos quiero luchar dos pares.

Desque ví que non podía
partirme dallí sin daña,
como aquel que non sabía
de luchar arte nin maña,
con muy grand malenconía.

Arméle tal guadamaña
que cayó con su porfía
cerca de unos tomellares.

Serranilla v

entre torres y canena,
açerca de salloçar,
fallé mora de bedmar
sanct jullán en buen estrena.

Pellote negro vestía,
e lienços blancos tocava,
a fuer dell andalucía,
e de alcorques se calçava.

Si mi voluntad agena
no fuera en mejor lugar,
no me pudiera escusar
de ser preso en su cadena.

Preguntele dó benía
después que la ove saluado,
o quál camino fazía.

Díxome que d'un ganado
quel guardavan en razena,
e passava al olivar,
por coger e varear
las olivas de ximena.

Dixe: non vades señera,
señora, que esta mañana
han corrido la ribera,
aquende de guadïana,
moros de valdepurchena
de la guarda de abdilbar;
ca de vervos mal passar
me sería grave pena.

Respondióme: no curedes,
señor, de mi compañía;
pero graçias e merçedes
a vuestra grant cortesía;
ca miguel de jamilena
con los de pegalajar
son pasados atajar:
vos tornad en ora buena.

Serranilla vi

moça tan fermosa
non ví en la frontera,
como una vaquera
de la finojosa.

Faziendo la vía
del calatraveño
a santa maría,
vençido del sueño,
por tierra fragosa
perdí la carrera,
do ví la vaquera
de la finojosa.

En un verde prado
de rosas e flores,
guardando ganado
con otros pastores,
la ví tan graciosa,
que apenas creyera
que fuese vaquera
de la finojosa.

Non creo las rosas
de la primavera
sean tan fermosas
nin de tal manera;
fablando sin glosa,
si antes supiera
de aquella vaquera
de la finojosa.

Non tanto mirara
su mucha beldad,
porque me dexara
en mi libertad.

Mas dixe: donosa
(por saber quién era),
¿aquella vaquera
de la finojosa?...

Bien como riendo,
dixo: bien vengades,
que ya bien entiendo
lo que demandades:
non es desseosa
de amar, nin lo espera,
aquessa vaquera
de la finojosa.

Serranilla vii

serrana, tal casamiento
no consiento que fagades,
car de vuestro perdimiento,
maguer non me conoçcades,
muy grant desplazer avría
en vos ver enajenar
en poder de quien mirar
nin tratar non vos sabría.

Serranilla viii

madrugando en robledillo
por yr buscar un venado,
fallé luego al colladillo
caça, de que fui pagado.

Al pie dessa grant montaña,
la que diçen de verçossa,
ví guardar muy grant cabaña
de vacas moça fermosa.

Si voluntat no m'engaña,
no ví otra más graçiosa:
si alguna desto s'ensaña,
lóela su namorado.

Serranilla ix

moçuela de bores
allá do la lama
púsom'en amores.

Cuydé que olvidado
amor me tenía,
como quien s'avía
grand tiempo dexado
de tales dolores,
que más que la llama
queman amadores.

Mas ví la fermosa
de buen continente,
la cara plaçiente,
fresca como rosa,
de tales colores
qual nunca vi dama
nin otra, señores.

Por lo qual: señora
(le dixe), en verdat
la vuestra beldat
saldrá desd'agora
dentre estos alcores,
pues meresçe fama
de grandes loores.

Dixo: cavallero,
tiratvos á fuera:
dexat la vaquera
passar al otero;
ca dos labradores
me piden de frama,
entrambos pastores.

Señora, pastor
seré si queredes:
mandarme podedes,
como á servidor:
mayores dulçores
será á mí la brama
que oyr ruyseñores.

Asy concluymos
el nuestro proçesso
sin facer exçesso,
é nos avenimos.

É fueron las flores
de cabe espinama
los encobridores.

Serranilla x

de vytoria me partía
un día desta semana,
por me passar a alegría,
do ví moça lepuzcana.

Entre gaona e salvatierra,
en esse valle arbolado
donde s'aparta la sierra,
la ví guardando ganado,
tal como el alvor del día,
en un hargante de grana,
qual tod'ome la querría,
non vos digo por hermana.

Yo loé las de moncayo
e sus gestos e colores,
de lo qual non me retrayo,
e la moçuela de bores;
pero tal fisonomía
en toda la su montaña
çierto non se fallaría,
nin fué tan fermosa yllana.

De la moça de bedmar,
a fablarvos çiertamente,
raçón ove de loar
su grand e buen continente;
mas tampoco negaría,
la verdat, que tan loçana,
aprés la señora mía,
non ví doña nin serrana.

Serranilla (villancico) que hizo el marqués a tres hijas suyas

por una gentil floresta
de lindas flores e rosas,
vide tres damas fermosas
que de amores han requesta.

Yo, con voluntad muy presta
me llegué a conoscellas.
Començó la una dellas
esta canción tan honesta:

aguardan a mí:
nunca tales guardas vi.

Por mirar su fermosura
destas tres gentiles damas,
yo cobríme con las ramas,
metíme so la verdura.

La otra con gran tristura
començó de sospirar
dezir este cantar
con muy honesta mesura:

la niña que los amores ha
sola, ¿cómo dormirá?

por no les fazer turbança
non quise yr más adelante
a las que con ordenança
cantaban tan consonante.

La otra con buen semblante
dixo: señoras de estado,
pues las dos aveys cantado,
a mí conviene que cante:

dexadlo al villano pene:
véngueme dios dele.

Desque huvieron cantado
estas señoras que digo,
yo salí desconsolado,
como hombre sin abrigo.

Ellas dixeron: amigo,
non soys vos el que buscamos,
mas cantad, pues que cantamos.
Dixe este cantar antiguo:

sospirando yva la niña
e non por mí,
que yo bien ge lo entendí.