Hérib Campos Cervera

Hérib Campos Cervera

Poeta Paraguayo cuyo nombre completo es Hérib Campos Cervera

Asunción, Paraguay; 30 de marzo de 1905 - Buenos Aires, Argentina; 28 de agosto de 1953


16 Poesías de Hérib Campos Cervera

Poemas más populares de Hérib Campos Cervera


un puñado de tierra

Tierra de tu profunda latitud;de tu nivel
de soledad perenne;de tu frente de gredacargada de sollozos
germinales. Un puñado de tierra,con el cariño simple de sus
salesy su desamparada dulzura de raíces. Un puñado de tierra
que lleve entre sus labiosla sonrisa y la sangre de tus
muertos. Un puñado de tierrapara arrimar a su encendido
númerotodo el frío que viene del tiempo de morir. Y algún resto
de sombra de tu lenta arboledapara que me custodie los párpados de
sueño. Quise de ti tu noche de azahares;quise tu meridiano
caliente y forestal;quise los alimentos minerales que pueblanlos duros
litorales de tu cuerpo enterrado, y quise la madera de tu pecho.Eso
quise de ti(-patria de mi alegría y de mi duelo;)eso quise de
ti. Ii ahora estoy de nuevo desnudo.Desnudo y
desoladosobre un acantilado de recuerdos;perdido entre recodos de
tinieblas.Desnudo y desolado;lejos del firme símbolo de tu
sangre.Lejos. No tengo ya el remoto jazmín de tus
estrellas,ni el asedio nocturno de tus selvas.Nada: ni tus días de
guitarra y cuchillos,ni la desmemoriada claridad de tu
cielo. Sólo como una piedra o como un gritote nombro y, cuando
buscovolver a la estatura de tu nombre,sé que la piedra es piedra y que
el agua del ríohuye de tu abrumada cintura y que los pájarosusan el alto
amparo del árbol humilladocomo un derrumbadero de su canto y sus alas.
Iii pero así, caminando, bajo nubes
distintas;sobre los fabricados perfiles de otros pueblos,de golpe, te
recobro. Por entre soledades invencibles,o por ciegos caminos
de música y trigales,descubro que te extiendes largamente a mi lado,con
tu martirizada corona y con tu limpiorecuerdo de guaranias y
naranjos. Estás en mí: caminas con mis pasos,hablas por mi
garganta; te yergues en mi caly mueres, cuando muero, cada
noche. Estás en mí con todas tus banderas;con tus honestas
manos labradorasy tu pequeña luna
irremediable. Inevitablemente-con la puntual constancia de las
constelaciones-,vienen a mí, presentes y telúricas:tu cabellera
torrencial de lluvias;tu nostalgia marítima y tu inmensapesadumbre de
llanuras sedientas. Me habitas y te habito:sumergido en tus
llagas,yo vigilo tu frente que muriendo, amanece. Estoy en paz
contigo;ni los cuervos ni el odiome pueden cercenar de tu cintura:yo
sé que estoy llevando tu raíz y tu sumasobre la cordillera de mis
hombros. Un puñado de tierra:eso quise de tiy eso tengo de
ti.



soledad sin recuerdo

Fuga ¡oh, voz de nube!¡oh, terciopelo!¿cómo nombrar tu
música de musgosin disipar las brumas que te velan? viene la
voz entre un aroma urgentede jazmines de luna y se derramasobre el
camino ciego de la noche. Baja por escaleras de tristeza,para
perderse entre remotos pinosy aliviarse de penas en los durosespejos de
la nieve desolada. Deja en el aire en llamas su cariciay al
recorrer los círculos del viento,un caracol incierto la recogey la
devuelve, al fin, yacente y pálida,muerta sobre un paisaje de
silencio. ¡Y no saber cómo nombrarte,para que vuelvas a llorar,
subiendolos senderos de luna y de jazmines!¡oh, voz de nube!¡oh,
inasible perfil de ausencia y lágrimas:verte moriry no saber cómo
nombrarte!¡oh, terciopelo!


Poema soledad sin recuerdo de Hérib Campos Cervera con fondo de libro

así...

Dejo aquí, en tus umbrales,mi corazón inaugurado; mi voz
incompatible;mi máscara y mi grito y mi desvelo;todos los carozos
desnudos, roídos de intemperie;todo lo que decae como un pétalo secoen
los vencidos días de otoño. Hoy quiero verlo todo desde
dentro;todo el hilván y el esqueleto de sostén;toda la utilería;los
telones y relieves prolijos del sueño.Hoy recorro los
acontecimientoscomo quien navegara a lo largo de la miga cariñosade un
pany saliera, de golpe, a flor de costra,en llegando a la ciega
cortezaapoyado en carbones de próximos diamantes.Así, ejecutado y
prolijo,con la corbata puesta y los zapatos en su sitio:como un muerto
que espera el turno de su leño. Así.Porque es hora ya de irse
preguntando:¿a qué tanto jadeo y tanto andar a pie,con la corbata puesta
al revés,y el corazón al aire, allí,justo sobre las coyunturas
desangradasy los dedos haciéndole señas al dios de nadie?¿a qué los ojos
cayéndose de tanto ver osamentas y los párpados, ardiendosobre el aire
podrido de un tiempo miserable? bueno: dejo aquí, en tus
umbrales,mi corazón de arena; mi voz toda desechay mi máscara rota y mi
mano sin horóscopos,sin huellas saturnales de lunas muertas;todo aquello
que amé;todo aquello que pudo ser un canto y es solamentedesprendido
terrón de cementerio. Tómalos todavía: colócalosen un hondo
nivel de marineros descansos;ponles un grano de sal sobre las
órbitas;ponles una flor marchita en los ojales...Llámalos a esa muerte
que tú no desconocesy entrégalos a la dulce vocación de los pájarosque
emigran hacia el sur...Y no los nombres nunca, si no es para amarlosen
recuerdo, en piedad, en dulzura de tarde quieta-como quien acunara la cabeza
de un infante sin madre-,así. Vuelta
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