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Se han encontrado 8 poemas con la palabra disipar

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Hérib Campos Cervera

soledad sin recuerdo

-- de Hérib Campos Cervera --

Fuga ¡oh, voz de nube!¡oh, terciopelo!¿cómo nombrar tu
música de musgosin disipar las brumas que te velan? viene la
voz entre un aroma urgentede jazmines de luna y se derramasobre el
camino ciego de la noche. Baja por escaleras de tristeza,para
perderse entre remotos pinosy aliviarse de penas en los durosespejos de
la nieve desolada. Deja en el aire en llamas su cariciay al
recorrer los círculos del viento,un caracol incierto la recogey la
devuelve, al fin, yacente y pálida,muerta sobre un paisaje de
silencio. ¡Y no saber cómo nombrarte,para que vuelvas a llorar,
subiendolos senderos de luna y de jazmines!¡oh, voz de nube!¡oh,
inasible perfil de ausencia y lágrimas:verte moriry no saber cómo
nombrarte!¡oh, terciopelo!

Poema soledad sin recuerdo de Hérib Campos Cervera con fondo de libro


Vicente García de la Huerta

Agradecimiento a la memoria del amor

-- de Vicente García de la Huerta --

Acostumbrado, Filis, a tu halago
y privado ya de él por tiranía
de mi suerte, las glorias de algún día
con doblados tormentos satisfago.

¿Quién tan mortal y tan acerbo trago
de tan grade dulzura esperaría,
que ni tan corto tiempo trocaría
tanto placer en tan terrible estrago?

Pero, ¿cómo es posible que yo sienta
pesar alguno tras de gusto tanto,
por más que amor me niegue ya su gloria?

Pues para disipar cualquier tormenta,
en el mar proceloso del quebranto,
tengo un iris seguro en mi memoria.

Poema Agradecimiento a la memoria del amor de Vicente García de la Huerta con fondo de libro


Marilina Rébora

quién volviese a tener...

-- de Marilina Rébora --

Quién volviese a tener...
¡Quién volviese a tener, para que nos cubriera,
una madre de noche, los párpados febriles,
quién un rozar de labios en la frente sintiera
despejando el fantasma de temores pueriles!
¡quién tuviese, otra vez, sobre la cabecera
un rostro de ternura en pálidos marfiles
y quién bajo una mano que al fin nos bendijera
sintiese disipar las penas infantiles!
habría que tornar a la distante infancia
a los antiguos días de los alegres años,
esos tiempos de ayer en los que la fragancia
era toda de miel, bálsamo y ambrosía,
en los cuales la cura de los mayores daños
se lograba con sólo tu beso, madre mía!

Poema quién volviese a tener... de Marilina Rébora con fondo de libro


Evaristo Carriego

Ya sobre los hastíos

-- de Evaristo Carriego --

Ya sobre los hastíos de tus meditaciones,
como en fugas radiantes escucharás canciones
de músicas heráldicas, de las músicas locas
que enardecen las ansias y enrojecen las bocas

en besos fecundantes, cual rocíos de mieles
que hasta en el yermo hicieron florecer los laureles.
Yo, a tu rostro moreno consagraré violetas,
las nerviosas amadas tristes de los poetas,

y allá en las tibias tardes, serenas de optimismos,
cuando al disipar todos tus más graves mutismos
mis estrofas de hierro torturen tu garganta,
has de pensar, acaso, si es un hierro que canta!



Francisco Martínez de la Rosa

La muerte (Martínez de la Rosa)

-- de Francisco Martínez de la Rosa --

Al borde está de una tumba
La inexorable deidad,
Mal ceñido el negro manto,
Lívida la horrenda faz,
Y la planta descarnada
Sobre una corona real:
En tablas de bronce y mármol,
Carcomidas por la edad,
Apoya el brazo siniestro
Con terrible majestad,
Y la historia de cien siglos
Debajo borrada está.
Reina en torno hondo silencio,
Destrucción y soledad,
Como en el Averno lago
En que hasta el aire es letal;
Ni alrededor nace yerba,
Ni osan las aves volar.
Ante sus ojos perenne
Arde una luz funeral,
Cual si la densa tiniebla
Luchase por disipar;
Mas apenas la vislumbra
Entre sombras el mortal,
Cuando su débil reflejo
¡Se pierde en la eternidad!



Francisco Sosa Escalante

A Lelia (Sosa Escalante I)

-- de Francisco Sosa Escalante --

Cuando marchite tus galanas flores
El que es de la beldad fiero enemigo,
Y en vano pidas protección y abrigo
A los que fueron, Lélia, tus amores;

Cuando todos te olviden; cuando llores
En triste soledad, sin un amigo
Que de tu pena ruda al ser testigo
Anhele disipar tus sinsabores,

Entónces ven á mí; conserva el pecho
Puro el recuerdo de su afecto santo
Y olvida tu pasado desvarío.

Entónces, Lélia, ven; mi hogar estrecho
Contigo partiré, que no lo es tanto
Que en él no quepan tu dolor y el mío.



Francisco Sosa Escalante

A....

-- de Francisco Sosa Escalante --

De mis ensueños el arcángel fuiste
Al entreabrirse las primeras flores
De la dulce ilusión de los amores
Allí en la aurora de mi vida triste.

Estrella de consuelo, apareciste
En la noche fatal de mis dolores,
Y de tu hermosa luz con los fulgores
Mis horas negras disipar supiste.

De belleza y virtud doble corona
Miro lucir en tu serena frente
Que tus bondades al brillar pregona.

Por eso el alma con pasion ferviente
Las dichas que te debe galardona
Y noble orgullo al adorarte siente.



Francisco Sosa Escalante

Margarita (Sosa Escalante IV)

-- de Francisco Sosa Escalante --

Hubo en Thule, ¿te acuerdas, Margarita?
Un rey á quien su dama en el instante
Postrero de la vida, dióle amante
Copa áurea en prenda de pasion bendita.

El tiempo que á la nada precipita
Cuanto ilumina el sol con luz brillante,
Vencer no pudo la pasion constante
Ni disipar del rey la amarga cuita.

Al entregar el trono á su heredero
A la hora de morir, la copa de oro
Lanzó del mar hasta el abismo fiero....

Cuando te alejes, ruiseñor canoro,
Y triste escuche tu cantar postrero,
Arrojaré mi lira al mar sonoro.



Las tristezas no se hicieron para las bestias, sino para los hombres

"Las tristezas no se hicieron para las bestias, sino para los hombres; pero si los hombres las sienten demasiado, se vuelven bestias."

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Poeta del día

Poetisa del día

El verbo, clases de verbos

clases de verbos

¿Qué es el verbo?

El verbo es un tipo de palabra con la que se puede expresar acción, existencia, estado y consecución. Dentro de las oraciones, el verbo actúa como el núcleo del predicado, aunque el verbo, por sí mismo, puede formar una oración, por ejemplo: Llueve (oración impersonal). Los verbos, tomando sus diferentes formas, pueden manifestar distintos pormenores de la acción; así pues, con el verbo "jugar", por ejemplo, se puede decir: Yo juego, tú juegas, ellos jugarán, nosotros habíamos jugado, etc. Estas variaciones señaladas son los denominados accidentes gramaticales del verbo, los cuales son cinco: persona, número, voz, modo y tiempo.

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