¿Lleva tilde infamando?

Hay una infinidad de palabras que se acentúan en Español, en concreto en nuestra base de datos tenemos 255.832 palabras que deben llevar tilde. Las reglas generales de acentuación son las siguientes:
  • Palabras agudas: son aquellas cuya última sílaba es tónica, deben llevar tilde aquellas que acaben en vocal, ene o ese.
  • Palabras llanas: son aquellas cuya sílaba tónica es la penúltima y llevan acento las que no terminan en vocal, ene o ese
  • Palabras esdrújulas: son aquellas cuya sílaba tónica es la antepenúltima, se acentúan siempre
Con las reglas anteriores puede parecer fácil saber cuando lleva tilde una palabra, no obstante en ocasiones saber separar una palabra en sílabas no es sencillo y pueden aparecer otros factores como los hiatos, las palabras compuestas o los acentos diacríticos que fácilmente inducen a equivocación. Por ello te ayudamos no sólo mostrandote cual es la forma correcta de escribir la palabra pero además te decimos por qué es así.

Infamando no lleva tilde

Han de llevar tilde las palabras llanas que no terminen en vocal, "n" o "s".

Llamamos palabras llanas a las palabras donde el golpe de voz o sílaba tónica recae en su penúltima sílaba.

La separación silábica de INFAMANDO queda así: in-fa-man-do, es llana y termina en "o" por lo tanto no se acentúa.

Ejemplos con la palabra Infamando

-Es verdad -añadió León que parecía decir las cosas para que sólo su amiga las oyera-, nuestro espíritu forma parte aún del espíritu que las hizo, y si en esas leyes hay errores, tenemos la responsabilidad de ellos y debemos aceptar sus consecuencias. Si todo aquel que se siente herido por esta máquina en que vivimos tirase a romperla sin reparar en que la mayoría se mueve holgadamente en ella, ¡qué sería del mundo! Dejémonos herir y magullar, llorando interiormente nuestra desgracia, y deseando vivir para cuando esté hecha una máquina nueva. Y esta máquina nueva, no lo dudes, también herirá a alguno, porque un mejoramiento nuevo en la vida humana será la señal de un malestar nuevo. Nuestro vivir es una aspiración, una sed que se renueva en el momento de aplacarse. Si no pudiéramos concebir de otro modo nuestra inmortalidad, la concebiríamos fácilmente mirándonos subyugados a cada instante, y en los actos grandes o pequeños, por la idea de lo mejor, y seducidos por la belleza de ese horizonte que se llama perfección. ¡Si supieras tú, pobre mujer, lo que he batallado con mi pensamiento después de lo que hablamos anoche!... Todos los imposibles que se nos presentaron los examiné. Podría tan fácilmente salir de este laberinto escudándome con una moral abstracta, egoísta, que nadie comprendería más que yo mismo y que aun yo mismo no podría formular claramente... Tú dispuesta a seguirme, un coche a la puerta, todos los medios materiales de nuestra parte, ningún obstáculo, arrojo bastante para soportar el fallo de los hombres... ¡Partir y guarecernos en país extranjero! ¡Qué fácil y cómodo era esto! Tú mi concubina, yo tu amante, ambos en descarada práctica de la anarquía social e infamando con nuestra unión ilícita la más noble y grande institución de la sociedad humana, yo perseguido por una sombra, tú, por un vivo, que en todas partes y en toda ocasión alegaría el derecho que tiene sobre ti, ambos sin razón contra nadie y todos con razones mil contra nosotros, tu hija creciendo y viviendo con este ejemplo execrable ante sus inocentes ojos, tú sin fuerza moral para contenerla, si algún día se sintiera inclinada a ser manceba del primero que lograra hacerse amar de ella... Puestos a romper, es preciso romperlo todo, no dejar lazo alguno que ate y consolide el mundo... Todo cuanto puede discurrirse sobre esto lo discurrí. También pensé que podía quedarme aquí para calmar mis ansias con el placer de sentirte cerca de mí, aunque no te viera ni te hablara. Pero esto es también imposible. Si sigo cerca de ti, los dos a un tiempo, y sin darnos cuenta de ello, nos juntaremos. Un hombre aborrecido se interpone, me ciego, no puedo reprimir el odio que me inspira y... lo conozco, lo presiento... esto acabará con sangre. Si no me alejo pronto, veré cómo crece y me invade esta especie de perversidad que en mí ha nacido y que es... como una recóndita vocación del homicidio. Bajo esta frialdad que razona, bullen en mí no sé qué fuerzas tumultuosas que protestan aspirando a suprimir violentamente los obstáculos. Algo hay dentro de mí que me impulsa al empleo de la fuerza, a la rebeldía, pero me espanto al reconocerme incapaz de fundar nada sólido, ni justo, ni moral, sobre el atropello y la sangre. Me amparo a mi conciencia, y en ella me embarco para huir de ti. Huyo por no deshonrarte, por no entristecer la juventud de tu hija querida.
Ver ejemplos de oraciones con la palabra infamando

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