Ejemplos con ducho

Muchas veces la mejor manera de entender el significado de una palabra, es leer textos donde aparece dicha palabra. Por ese motivo te ofrecemos innumerables ejemplos extraidos de textos españoles seleccionados.

En esta temporada José Luis Álvarez fue el entrenador y contó con una plantilla amplia formada por: Casimiro, José Luis, Pucho, Pazolo, Zoco, Carballo, Carballo II, Del Río, Lago, Lagoa, Abalo, Lito I, Arieta, Roa, Miguel Angel, Ducho, Tano, Chimé, Pijuán, Ricardo, Mella, Cabral, Piter, Rey, Gallego I, Gallego II, Barcia, Juan, Quino I, Quino II, Paredes, Suso, Blach, Calo, Apolinar, Piñeiro I, Piñeiro II y Vilas.
Pero Bernáldez, más ducho en asuntos administrativos que en cuestiones castrenses y más cauto y menos ingenuo que Narváez, cuando observa el numeroso ejército de guerreros indígenas que se le vienen encima, comprende que con aquellos cien hombres nada puede hacer para ganar la batalla.
Cómodo dice textualmente No soy muy ducho en historia.
Salvador era poco ducho en artificios de mujeres, todo sinceridad y nobleza, dejábase engañar fácilmente por las dolosas apariencias del buen trato que Carmen parecía recibir.
En los negocios solía ir con pies de plomo, atento, previsor y reflexivo, y en las empresas mujeriles con solapadas astucias o con los acometimientos repentinos de un estratégico muy ducho, conocedor de la geografía y de la oportunidad.
Un hombre ducho, corrido y experimentado en tales lances, ¡temblar de aquel modo, ni más ni menos que un estudiantillo! ¡Qué vergüenza!.
Fue Solano, ducho en lances tales, el primero que recobró la razón.
Escoged entre vosotros el más ducho, el más idóneo para el caso, un hombre bien nacido y de carácter, que no sea ningún chisgarabís, sino un erudito de representación, conocido ya de mi hermano por la excelencia de sus obras, que tenga en su favor el buen concepto de todos vosotros, y la general estimación del público.
Y he aquí que el jefe de los alguaciles de Ahmad-la-Tiña era un hombre ducho en esta clase de pesquisas, y que se llamaba Ayub Lomo-de-Camello.
Un criado ducho y antiguo sabía perfectamente a quién debía dar subida y a quién convenía despedir bajo pretexto de que el mecanismo no funcionaba, o de que Viodal, al salir a la calle, se había llevado la llave consigo.
Sin tardanza volvió a subir las escaleras y llamó al ascensor, decidido a explicarse con Viodal: pero era día de puertas cerradas, el ducho y provecto criado del pintor, que servía la caja forrada de raso, respondió a la pregunta de Felipe y a la orden de subirle, que el señor Viodal había salido.
Al más ducho se le queman los libros en presencia de un hombre de estado primitivo.
-Falta -dijo luego el alcalde, hablando siempre en nombre del juez, no muy ducho en tales procedimientos- identificar la persona, vamos al decir, el cadáver.
Y puedo asegurarte que merece este cargo, pues es hombre de buen consejo, pródigo en ideas excelentes y muy ducho en el modo de despachar los asuntos.
-Pues tampoco a mí las explicaderas tuyas, grandísimo pastelero, -exclamó don Roque, poco ducho en paladear ironías, arrojando con furia el periódico.
Pero Irene no acusó el recibo de la noticia con una sola palabra, y hasta hubiera podido creerse que no se había enterado de ella, a no ser por una mirada que dirigió a su padre, y que era, para un lector más ducho en el manejo de esos libros, un poema de dolor, de invencibles repugnancias y de asfixiante desconsuelo.


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