Sinónimos y Antónimos de Capitularmente

A continuación se muestran los Sinónimos y Antónimos de capitularmente ordenados por sentidos. Si tienes duda sobre alguna palabra, puedes hacer clic sobre ella para conocer su significado.

Sinónimos de capitularmente

Capitularmente Como sustantivo, adverbialización de capitular.

1 En el sentido de Ajustadamente

Ejemplo: sexdens sigue bastante ajustadamente el plan corporal básico de las hormigas.

2 En el sentido de Resueltamente

Ejemplo: Hombre poco mundano, se dedicó resueltamente a su arte.

3 En el sentido de Capitalmente

Sinónimo de capitularmente

Antónimos de capitularmente

Capitularmente Como sustantivo, adverbialización de capitular.

1 En el sentido de Desconcertadamente

Ejemplo: Mientras esto pasaba, Cicerón residía en sus campos de Túsculo, teniendo en su compañía a su hermano. Luego que supieron las proscripciones, determinaron trasladarse a Ástur, posesión litoral del mismo Cicerón y desde allí pasar a la Macedonia a ponerse al lado de bruto, porque las voces que corrían eran de que se hallaba con fuerzas superiores. Caminaban en literas muy abatidos con la pesadumbre, y parándose en el camino, puestas las literas una en par de la otra, se lamentaban juntos de su suerte. El más desalentado era Quinto, a quien afligía además la idea de la falta de recursos, porque no había tenido tiempo para tomar nada en casa, y aun Cicerón era bien poco lo que consigo llevaba. Parecióle, pues, que sería lo mejor apresurar Cicerón su fuga, y que Quinto se volviese para proveerse en casa de lo necesario. Así se determinó, y abrazándose uno a otro, entre sollozos y lamentos se despidieron. Quinto, denunciado vilmente de allí a pocos días por sus esclavos a los matadores, recibió de éstos la muerte, y con él su hijo. Cicerón, conducido a Ástur, y encontrando. allí un barco, subió en él al punto y a vela navegó hasta Circeyos. Allí, queriendo los pilotos hacerse otra vez al mar, o por temor de la navegación, o por no haber perdido enteramente la confianza en César, saltó en tierra y anduvo por ella cien estadios, encaminándose a Roma, pero con nuevas dudas mudó de propósito y se dirigió otra vez hacia el mar. Cogióle la noche, y la pasó en las mayores dudas y aflicciones, sin saber qué partido tomar, tanto, que llegó a resolver introducirse secretamente en casa de César, y dándose a sí mismo muerte ante el ara, concitar contra él la ira de los dioses, pero le retrajo de esta idea el temor de los tormentos si por accidente le echasen mano. Ocurriéronle otros muchos pensamientos, mudando de dictamen a cada punto, y por fin volvió a ponerse en manos de sus esclavos para que por mar le llevasen a Cayeta, donde tenía posesiones y un asilo excelente en el estío, cuando los vientos etesios soplan dulcemente, habiendo en aquel mismo sitio un templete de Apolo sobre el mar. Levantáronse de éste muchos cuervos, que graznando se dirigieron al barco de Cicerón cuando le impelían a tierra con los remos, y colocándose en la antena de una y otra parte, unos graznaban y otros picoteaban los cabos de las maromas: señal que a todos pareció funesta. Saltó, pues, en tierra Cicerón, y marchando a la quinta se acostó para descansar. Muchos de los cuervos se posaron en la ventana graznando desconcertadamente, y uno de ellos, bajándose al lecho donde Cicerón reposaba con la cabeza cubierta, le destapó la cara, retirando suavemente la ropa con el pico. Los esclavos que esto vieron tuvieron a menos el ser tranquilos espectadores de la muerte de su señor, y que una fiera le diera auxilio y cuidara de él cuando injustamente era maltratado, y ellos no hiciesen nada para salvarle, por lo que ya rogándole, y ya poniéndole por fuerza en la litera, volvieron a conducirle hacia el mar.

Antónimos de capitularmente

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