Sinónimos y Antónimos de Calumniador

A continuación se muestran los Sinónimos y Antónimos de calumniador ordenados por sentidos. Si tienes duda sobre alguna palabra, puedes hacer clic sobre ella para conocer su significado.

Sinónimos de calumniador

Calumniador Como adjetivo.

1 En el sentido de Ofensivo

Ejemplo: Fue el equipo menos goleado, pero a su vez ofensivo.

2 En el sentido de Mentiroso

Ejemplo: Eres un mentiroso, un calumniador.

Sinónimo de calumniador

Antónimos de calumniador

Calumniador Como adjetivo.

1 En el sentido de Elogiador

Ejemplo: Restituido a Roma, pasaba el tiempo en casa con Atenodoro, o en la plaza prestando patrocinio a sus amigos. Podía ya aspirar a la cuestura, y, sin, embargo, no se presentó a pedirla hasta haber leído las leyes relativas a ella, hasta haberse informado de los inteligentes sobre cada cosa y hasta haber en cierto modo comprendido toda la esencia de esta magistratura. Así es que, apenas fue constituido en ella, hizo una gran mudanza en los sirvientes del tesoro y en los oficiales o escribientes, porque éstos tenían siempre muy a la mano todos los asientos públicos y las leyes de la materia, y entrando continuamente magistrados nuevos, que por su inexperiencia e ignorancia necesitaban de otros ayos y maestros, no se sujetaban los escribientes a su autoridad, sino que ellos eran, en efecto, los magistrados, pero Catón, tomando con empeño estos negocios, y no teniendo sólo el nombre de magistrado, sino la capacidad, el juicio y la inteligencia, puso a los escribientes en estado de ser unos subalternos, como debían, reprendiéndolos en lo que obraban mal y enseñándolos en lo que erraban por ignorancia. Como ellos eran atrevidos, y con lisonjas procuraban ganar a los otros cuestores, hacían a Catón la guerra, mas éste, habiendo convencido al primero de ellos de infidelidad en la participación de una herencia, lo expulsó de la tesorería, y a otro le intentó causa de suplantación, a cuya defensa salió el censor Lutacio Cátulo, varón de grande autoridad por este cargo, pero más respetable todavía por su virtud, como que en justicia y modestia se aventajaba a los demás Romanos, siendo, al mismo tiempo, elogiador y amigo de Catón por su conducta. Veíase, pues, falto de justicia, y como recurriese a la conmiseración y a los ruegos, no le permitió Catón seguir por este término, sino que, insistiendo con más calor en su propósito: “Vergüenza es, oh Cátulo- le dijo-, que tú, a quien incumbe examinar y corregir las vidas de todos nosotros, te dejes seducir de nuestros dependientes”. Pronunciada por Catón esta reconvención, Cátulo le miró en aire de no dejarle sin respuesta, pero nada dijo, sino que, fuese ira o fuese rubor, se retiró turbado e incierto. Mas el dependiente no fue condenado, porque ocurrió que los votos que le eran contrarios no excedían más que en uno a los absolutorios, y habiendo faltado al juicio por indisposición Marco Lolio, uno de los colegas de Catón, le envió a llamar Cátulo, implorando su auxilio, y habiéndose hecho llevar en litera, después de concluido el juicio, echó también voto absolutorio. Mas, sin embargo, Catón ya no volvió a emplear aquel escribiente, ni le dio salario, ni admitió en cuenta de ningún modo el voto de Lolio.

Antónimos de calumniador

Poetisa del día

Poeta del día

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