Vicente Espinel

Vicente Espinel

Poeta, Músico y Sacerdote Español cuyo nombre completo es Vicente Gómez Martínez Espinel

Ronda, Málaga, 28 de diciembre de 1550 - Madrid, 4 de febrero de 1624


9 Poesías de Vicente Espinel

Poemas más populares de Vicente Espinel


Pedir celos no es cordura

Pedir celos no es cordura
En el que de veras ama,
Porque es despertar la dama
De lo que estaba segura.

Los celos es un tormento
Que nace de puro amor,
Y así nos fuerza el temor
A tener celos del viento:
Mas pedirlos es locura
Aunque mas arda la llama,
Porque es despertar la dama, c.

Muchos celosos se quedan
Privados de sus placeres,
Porque siempre las mugeres
Se van tras lo que las vedan:
Mejor es dalles anchura,
Que mirarán por su fama,
Y no despertar la dama, c.

Mas vale por complacellas
Dejarlas á su sabor,
Que ellas miran por su honor
Mas que nosotros por ellas:
Y la que es mas casta y pura,
Cuando á su galan mas ama,
Si con celos la disfama
No la tendrá muy segura.



Siempre alcanza lo que quiere

Siempre alcanza lo que quiere
Con damas el atrevido,
Y el que no es entremetido
De necio y cobarde muere.

La honestidad en las damas
Es un vela que las fuerza,
Cuando amor tiene mas fuerza,
A no descubrir sus llamas:
Por eso el que las sirviere
Gánase por atrevido,
Que el que no es entremetido, c.

Mil ocasiones hallamos
Con las damas que queremos,
Y cuando mas las tenemos
De cortos no las gozamos:
Pues mire el que amor tuviere
Que en el bando de Cupido,
El que no es entremetido, c.


Poema Siempre alcanza lo que quiere de Vicente Espinel con fondo de libro

octavas

Nuevos efetos de milagro extraño
nacen de tu valor, y hermosura,
unos atentos a mi grave daño,
otros a un breve bien que poco dura:
de tu valor resulta un desengaño,
que el suyo le deshace a la ventura,
mas el semblante regalado y tierno
promete gloria en medio deste infierno.

Esa beldad que adoro, y por quien vivo
¡dulcísima señora! en mí es de suerte,
que al más terrible mal, áspero, esquivo
en una gloria inmensa lo convierte.
Mas la severidad del rostro altivo,
y ese rigor igual al de la muerte
con sólo el pensamiento, y la memoria
promete infierno en medio desta gloria.

Y este miedo que nace tan cobarde
de tu valor, y mi desconfianza
el fuego hiela, cuando en mí más arde,
y las alas derriba a la esperanza:
mas llega tu beldad haciendo alarde,
destierra el miedo, pone confianza,
alegra el alma, y con un gozo eterno
promete gloria en medio deste infierno.

Bien pudiera, gallarda ninfa mía,
perder tu gravedad de su derecho,
y el perpetuo rigor, que en ti se cría
desamparar un rato el blanco pecho:
que aunque tiene tu talle, y gallardía
lleno de gloria el mundo, y satisfecho,
ese rigor, y gravedad notoria,
promete infierno en medio desta gloria.

Vuelvo los ojos do contemplo, y miro
el áspero rigor con que me tratas,
de temor tiemblo, y de dolor suspiro
viendo la sinrazón con que me matas:
a veces ardo, a veces me retiro,
mas todos mis intentos desbaratas,
que sólo uno no sé qué del pecho interno
promete gloria en medio deste infierno.

Negar que la apariencia del hidalgo
pecho, que en mi favor siempre se muestra,
no me levanta a más de lo que valgo,
y a nueva gloria el pensamiento adiestra,
jamás podré, si de razón no salgo;
más esme la fortuna tan siniestra,
que pervertiendo el fin desta vitoria
promete infierno en medio desta gloria.