Ramón de Campoamor

Ramón de Campoamor

Poeta Español cuyo nombre completo es Ramón de Campoamor

Navia, 24 de septiembre de 1817-Madrid, 11 de febrero de 1901


35 Poesías de Ramón de Campoamor

Poemas más populares de Ramón de Campoamor


La vida humana

Velas de amor en golfos de ternura
vuela mi pobre corazón al viento
y encuentra, en lo que alcanza, su tormento,
y espera, en lo que no halla, su ventura,

viviendo en esta humana sepultura
engañar el pesar es mi contento,
y este cilicio atroz del pensamiento
no halla un linde entre el genio y la locura.

¡Ay! en la vida ruin que al loco embarga,
y que al cuerdo infeliz de horror consterna,
dulce en el nombre, en realidad amarga,

sólo el dolor con el dolor alterna,
y si al contarla a días es muy larga,
midiéndola por horas es eterna.


Poema La vida humana de Ramón de Campoamor con fondo de libro

El reino de los beodos

Tuvo un reino una vez tantos beodos,

que se puede decir que lo eran todos,

en el cual por ley justa se previno:

-Ninguno cate el vino.-

Con júbilo el más loco

aplaudiose la ley, por costar poco:

acatarla después, ya es otro paso;

pero en fin, es el caso

que la dieron un sesgo muy distinto,

creyendo que vedaba sólo el tinto,

y del modo más franco

se achisparon después con vino blanco.

Extrañado que el pueblo no la entienda.

El Senado a la ley pone una enmienda,

y a aquello de: Ninguno cate el vino,

añadió, blanco, al parecer, con tino.

Respetando la enmienda el populacho,

volvió con vino tinto a estar borracho,

creyendo por instinto ¡mas qué instinto!

que el privado en tal caso no era el tinto.

Corrido ya el Senado,

en la segunda enmienda, de contado

-Ninguno cate el vino,

sea blanco, sea tinto,- les previno;

y el pueblo, por salir del nuevo atranco,

con vino tinto entonces mezcló el blanco;

hallando otra evasión de esta manera,

pues ni blanco ni tinto entonces era.

Tercera vez burlado,

-No es eso, no señor, dijo el Senado;

o el pueblo es muy zoquete, o muy ladino:

se prohíbe mezclar vino con vino-

Mas ¡cuánto un pueblo rebelado fragua!

¿Creéis que luego lo mezcló con agua?

Dejando entonces el Senado el puesto,

de ese modo al cesar dió un manifiesto:

La ley es red, en la que siempre se halla

descompuesta una malla,

por donde el ruin que en su razón no fía,

se evade suspicaz... ¡Qué bien decía!

Y en lo demás colijo

que debiera decir, si no lo dijo:

Jamás la ley enfrena

al que a su infamia su malicia iguala:

si se ha de obedecer, la mala es buena;

mas si se ha de eludir, la buena es mala.



El gaitero de Gijón

A mi sobrina: Guillermina Campoamor Domínguez

I

Ya se está el baile arreglando.

Y el gaitero, ¿dónde está?

«Está a su madre enterrando,

pero enseguida vendrá».

«Y ¿vendrá?» «Pues ¿qué ha de hacer?»

cumpliendo con su deber.

Vedle con la gaita..., Pero

¡cómo traerá el corazón

el gaitero,

el gaitero de Gijón!

II

¡Pobre! Al pensar en su casa

toda dicha se ha perdido,

un llanto oculto le abrasa,

que es cual plomo derretido.

Mas, como ganan sus manos

el pan para sus hermanos,

en gracia del panadero

toca con resignación

el gaitero,

el gaitero de Gijón.

III

No vio una madre más bella

la nación del sol poniente...

Pero ya una losa de ella

le separa eternamente.

¡Gime y toca! ¡Horror sublime!

Mas, cuando entre dientes gime,

no bala como un cordero,

pues ruge como un león

el gaitero,

el gaitero de Gijón.

IV

La niña más bailadora,

«¡Aprisa! -le dice- ¡aprisa!»

Y el gaitero sopla y llora,

poniendo cara de risa.

Y al mirar que de esta suerte

llora a un tiempo y los divierte,

¡silban como Zoilo a Homero,

algunos sin compasión,

al gaitero,

al gaitero de Gijón!

V

Dice el triste en su agonía,

entre soplar y soplar:

«¡Madre mía, madre mía!

¡Cómo alivia el suspirar!»

Y es que en sus entrañas zumba

la voz que apagó la tumba;

¡voz que, pese al mundo entero,

siempre la oirá el corazón

del gaitero,

del gaitero de Gijón!

VI

Decid, lectoras, conmigo:

¡Cuanto gaitero hay así!

¿Preguntáis por quien lo digo?

Por vos lo digo y por mí.

¿No veis que al hacer, lectoras,

doloras y más doloras,

mientras yo de pena muero

vos las recitáis al son

del gaitero,

del gaitero de Gijón?...



Las tristezas no se hicieron para las bestias, sino para los hombres

"Las tristezas no se hicieron para las bestias, sino para los hombres; pero si los hombres las sienten demasiado, se vuelven bestias."

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Poeta del día

Poetisa del día

El verbo, clases de verbos

clases de verbos

¿Qué es el verbo?

El verbo es un tipo de palabra con la que se puede expresar acción, existencia, estado y consecución. Dentro de las oraciones, el verbo actúa como el núcleo del predicado, aunque el verbo, por sí mismo, puede formar una oración, por ejemplo: Llueve (oración impersonal). Los verbos, tomando sus diferentes formas, pueden manifestar distintos pormenores de la acción; así pues, con el verbo "jugar", por ejemplo, se puede decir: Yo juego, tú juegas, ellos jugarán, nosotros habíamos jugado, etc. Estas variaciones señaladas son los denominados accidentes gramaticales del verbo, los cuales son cinco: persona, número, voz, modo y tiempo.

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