Rafael Obligado

Rafael Obligado

Poeta, escritor y Académico Español cuyo nombre completo es Rafael Obligado

Buenos Aires, 27 de enero de 1851 - Mendoza, 8 de marzo de 1920


26 Poesías de Rafael Obligado

Poemas más populares de Rafael Obligado


Canción infantil

Es la mañana; lirios y rosas
mueve la brisa primaveral,
y en los jardines las mariposas
vuelan y pasan, vienen y van.

Una niñita madrugadora
va a juntar flores para mamá,
y es tan hermosa que hasta la aurora
vierte sobre ella más claridad.

Tras cada mata de clavelinas,
de pensamientos y de arrayán,
gira su traje de muselina,
su sombrerito, su delantal.

Llena sus manos de lindas flores,
y cuando en ellas no caben más,
con su tesoro de mil colores
vuelve a los brazos de su mamá.

Mientras se aleja, como dos rosas
sus dos mejillas se ven brillar,
y la persiguen las mariposas
que en los jardines vienen y van.


Poema Canción infantil de Rafael Obligado con fondo de libro

semejanzas

Brisa que en medio de la selva canta,
apacible rumor del oleaje,
es el susurro de su blanco traje
al deslizarse su ligera planta.

Luz de la estrella que al caer la tarde
de moribunda palidez se viste,
es el reflejo cariñoso y triste
que en los cristales de sus ojos arde.

Luna del seno de la mar naciente,
que va escalando, en silencioso vuelo,
y con tranquila majestad, el cielo,
es el relieve de su tersa frente.

Plácido arrullo, que ocultar no sabe
de la paloma la ignorada pena,
y en el silencio de los bosques suena,
es la armonía de su voz suave.

Cielo sin nubes que a la tierra envía
la luz y el fuego de su sol fecundo,
cielo sin nubes de un azul profundo,
es el cariño de la amada mía.


Poema semejanzas de Rafael Obligado con fondo de libro

el hogar paterno

A mis hermanas

¡oh! ¡mis islas amadas, dulce asilo
de mi primera edad!
¡añosos algarrobos, viejos talas
donde el boyero me enseñó a cantar

¿por qué os dejé, para encerrar mi vida
en la estrecha ciudad;
para arrojar mi corazón de niño
de las pasiones en el turbio mar?...

Como un cisne posado en las riberas
del ancho paraná,
así, blanco y risueño, se divisa
a la distancia mi paterno hogar.

En los vastos y abiertos corredores
que grata sombra dan;
en el cuadro de antiguos paraísos
que, destrozados, no florecen ya;

en las barrancas que hacia el puerto ondulan
y avanzan al canal,
do vela el sueño de gloriosos muertos
la solitaria cruz de ñandubay;

en la hondonada que perfuma el molle
y engalana el chañar;
en el arroyo que las toscas baña;
en ese campo que se extiende allá...

Allí está mi pasado, de mi vida
la inocencia y la paz;
allí mi madre me acaricia, niño,
y mis hermanas en redor están.

No bien despunta el sol en el oriente,
tierno beso nos da;
de rodillas, oramos; y, en seguida,
¡puerta franca... La luz, la libertad!

como bandada de enjaulados pájaros,
por aquí, por allá,
al campo el uno, a la barranca el otro,
nos echábamos todos a volar.

-«Cuidado con los nidos», nos decía
mi madre en el umbral;
pero digan horneros y zorzales
si les valió la maternal piedad.

Lejos ya de su vista, a un algarrobo
trepaba el más audaz,
y con los ojos de mil ansias llenos,
esperaban en grupo los demás.

En el horno de barro, construido
para vivir y amar,
introducía sus rosados dedos
el pequeño aprendiz de gavilán;

y, del pico o el ala destrozada,
¡nunca vista crueldad!
asiendo los polluelos, uno a uno
los arrojaba con desdén triunfal.

Y era entonces de ver el alboroto
y el bullicioso afán,
de aquel enjambre de inocentes niños
que así destruía un inocente hogar.

Otras veces, del río en la corriente,
al cárdeno fulgor
que desde el fondo de la pampa envía,
en sesgo rayo, el moribundo sol;

en agitado, en revoltoso grupo,
y alegre confusión,
los juncales rozando de la orilla,
con mis hermanas navegaba yo.

Una, los brazos en el agua hundiendo,
tendíase a estribor,
y sonreía a la rizada espuma
que la canoa abandonaba en pos.

Otra, imprudente, a la inclinada borda
lanzándose veloz,
entre sus manos victoriosa alzaba
del camalote la celeste flor.

Esta, la caña de pescar volvía,
enviando en derredor
menudas gotas que al caer brillaban
en los cabellos de las otras dos.

Batiendo luego las rosadas palmas,
reía, porque vio
medrosa hundirse en la corriente un ave
al desusado y repentino son.

Pero si alguna, al levantar los ojos,
mostraba el mirador,
donde mi madre a vigilarnos iba,
gritaban todas a la vez: «¡adiós!»

¡oh dulces años! por entonces era
nuestro goce mayor,
hurtar las flores que en las islas abren,
y de sus aves escuchar la voz.

Las pasionarias, las achiras de oro,
y el seíbo punzó,
eran ofrendas que mi madre amaba
porque a sus hijos se las daba dios.

¡Ingrato, ingrato si el recuerdo suyo
arranco al corazón,
si yendo en pos del oropel mundano
el hombre olvida lo que el niño amó!



Las tristezas no se hicieron para las bestias, sino para los hombres

"Las tristezas no se hicieron para las bestias, sino para los hombres; pero si los hombres las sienten demasiado, se vuelven bestias."

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Poeta del día

El verbo, clases de verbos

clases de verbos

¿Qué es el verbo?

El verbo es un tipo de palabra con la que se puede expresar acción, existencia, estado y consecución. Dentro de las oraciones, el verbo actúa como el núcleo del predicado, aunque el verbo, por sí mismo, puede formar una oración, por ejemplo: Llueve (oración impersonal). Los verbos, tomando sus diferentes formas, pueden manifestar distintos pormenores de la acción; así pues, con el verbo "jugar", por ejemplo, se puede decir: Yo juego, tú juegas, ellos jugarán, nosotros habíamos jugado, etc. Estas variaciones señaladas son los denominados accidentes gramaticales del verbo, los cuales son cinco: persona, número, voz, modo y tiempo.

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