Nicomedes Santa Cruz

Nicomedes Santa Cruz

Poeta Peruano cuyo nombre completo es Nicomedes Santa Cruz Gamarra

Lima, 4 de junio de 1925 - Madrid, 5 de febrero de 1992


20 Poesías de Nicomedes Santa Cruz

Poemas más populares de Nicomedes Santa Cruz


meme neguito

A ignacio villa
(bola de nieve)
¡ay canamas camandonga!
¿qué tiene mi cocotín?
mi neguito chiquitín,
acuricuricandonga...
Epéese a que le ponga
su chupón y su sonaja.
Meme meme, buenalhaja,
pepita de tamarindo.
Duéimase mi nego lindo:
¡meme meme, há-ha há-ha...!
Su mare no vino ayé,
su mama se fue antianoche;
dicen que subió enun coche...
¡Pero tiene que volvé!
su maire é buena mujé,
-a veces medio marraja-.
Yo no sé si nos ultraja
¡pero si resutta cieito...!
(Mejó tú no etés despieito)
¡meme meme, há-ha há-ha...!
¡Mi cocotín, mi coquito!
si hay frío ¿po qué tu quemas?
con tu ojo abieito no duemas,
¿po qué tá quieto, neguito?
¡míame, nego bonito!
¿po qué tu cabeza baja...?
¿Quele su leche con miaja?
¿quele jugá con lo michi?
¿qué le pasa? ¿quele pichi?
¿meme meme? ¿há-ha há-ha...?
¡Ay canamas camandonga!
¿qué tiene mi cocotín?
mi neguito chiquitín,
acuricuricandonga...
Epéese que le ponga...
Que le ponga su motaja.
Meme meme ahí en su caja
pepita de tamarindo.
Duéimase mi nego lindo:
¡meme meme, há-ha... Há ... Ha...
Nicomedes santa cruz (1960)



el café

A hugo guerrero marthineitz.
Tengo tu mismo color
y tu misma procedencia.
Somos aroma y esencia
y amargo es nuestro sabor.
Tú viajaste a nueva york
con visa en bab-el-mandeb,
yo mi trópico crucé
de abisinia a las antillas.
Soy como ustedes semillas.
Son un grano de café.
En los tiempos coloniales
tú me viste en la espesura
con mi liana a la cintura
y mis abóreos timbales.
Compañero de mis males,
yo mismo te trasplanté.
Surgiste y yo progresé:
en los mejores hoteles
te dijeron ¡qué bien hueles!
y yo asentí ¡uí, mesié!.
Tú: de porcelana fina,
cigarro puro y cognac.
Yo de smoking, yo de frac,
yo recibiendo propina.
Tú a la bolsa, yo a la ruina;
tú subiste, yo bajé...
En los muelles te encontré,
vi que te echaban al mar
y ni lo pude evitar
ni a las aguas me arrojé.
Y conocimos al peón
con su café carretero,
y hablando con el obrero
recorrimos la nación.
Se habló de revolución
entre sorbos de café:
cogí el machete... Dudé,
¡tú me infundiste valor
y a sangre y fuego y sudor
mi libertad conquisté...!
Después vimos al poeta:
lejano, meditabundo,
queriendo arreglar el mundo
con una sola cuarteta.
Yo, convertido en peseta,
hasta sus plantas rodé:
¡qué ojos los que iluminé,
que trilogía formamos
los pobres que limosneamos
el poeta y su café...!
Tengo tu mismo color
y tu misma procedencia,
somos aroma y esencia
y amargo es nuestro sabor...
¡Vamos hermanos, valor,
el café nos pide fe;
y changó y ochún y agué
piden un grito que vibre
por nuestra américa libre,
libre como su café!
nicomedes santa cruz (1961)



al señor de los milagros

Al señor de los milagros
paso a nuestro amo y señor
andas, lienzo y candelabros.
Paso a nuestro salvador
el señor de los milagros.
La calle es un río humano
por cuyo cauce, la gente
muy acompasadamente
camina desde temprano.
Avancen, avancen hermanos,
no estorben al cargador...
Grita el capataz mayor
que las cuadrillas comanda.
Paso, que vienen las andas,
paso a nuestro amo y señor...
Por las calles se desborda
aquel torrente morado;
gimen los pies maltratados,
la fe permanece sorda.
La multitud que lo aborda
da marco al rey de los cuadros:
caídas y descalabros
en aquella mar mulata,
y cual velero de plata
andas, lienzo y candelabros.
Una señora morena
le ofrece todos sus hijos;
una ciega de ojos fijos
pídele luz nazarena;
azota una magdalena
su vil cuerpo pecador.
Al paso del redentor
doblan tristes las campanas
avancen, avancen hermanas,
paso a nuestro salvador...
Sobre el lienzo de jesús
la tarde pinta una sombra.
Sobre las frentes se nombra
señal dela santa cruz...
Bajo un cirio santa luz
a ti, señor, me consagro,
y de tus perfiles magros
venga a nos tu redención
que nunca negó perdón
el señor de los milagros.
Nicomedes santa cruz (1957)