Jorge Manrique

Jorge Manrique

Poeta Español cuyo nombre completo es Jorge Manrique

Paredes de Nava, Palencia, o Segura de la Sierra, Jaén 1440 - Santa María del Campo Rus, Cuenca, 24 de abril de 1479


108 Poesías de Jorge Manrique

Poemas más populares de Jorge Manrique


Escala de amor

Estando triste, seguro,
mi voluntad reposaba,
cuando escalaron el muro
do mi libertad estaba.
A escala vista subieron
vuestra beldad y mesura,
y tan de recio hirieron,
que vencieron mi cordura.

Luego, todos mis sentidos
huyeron a lo más fuerte,
mas iban ya mal heridos
con sendas llagas de muerte;
y mi libertad quedó
en vuestro poder cautiva;
mas gran placer hube yo
desque supe que era viva.

Mis ojos fueron traidores,
ellos fueron consintientes,
ellos fueron causadores
que entrasen aquestas gentes;
que el atalaya tenían,
y nunca dijeron nada
de la batalla que vían,
ni hicieron ahumada.

Después que hubieron entrado,
aquestos escaladores
abrieron el mi costado
y entraron vuestros amores;
y mi firmeza tomaron,
y mi corazón prendieron,
y mis sentidos robaron,
y a mí sólo no quisieron.

FIN

¡Qué gran aleve hicieron
mis ojos y qué traición:
por una vista que os vieron,
venderos mi corazón!

Pues traición tan conocida
ya les placía hacer,
vendieron mi triste vida
y hubiera de ello placer;
mas al mal que cometieron
no tienen excusación:
¡Por una vista que os vieron,
venderos mi corazón!



glosa «sin dios y sin vos y mí»

I
yo soy quien libre me vi,
yo, quien pudiera olvidaros:
yo soy el que, por amaros,
estoy, desque os conocí,
sin dios y sin vos y mí.
Ii
sin dios, porque en vos adoro:
sin vos, pues no me queréis;
pues sin mí, ya está de coro
que vos sois quien me tenéis.
Así que triste nací,
pues que pudiera olvidaros
yo soy el que por amaros
estoy, desque os conocí,
sin dios y sin vos y mí.


Poema glosa  «sin dios y sin vos y mí» de Jorge Manrique con fondo de libro

Acordaos, por Dios, señora...

I

Acordaos, por Dios, señora,
cuánto ha que comencé
vuestro servicio,
como un día ni una hora
nunca dejo ni dejé
de tal oficio;
acordaos de mis dolores,
acordaos de mis tormentos
que he sentido;
acordaos de los temores
y males y pensamientos
que he sufrido.

II

Acordaos cómo, en presencia,
me hallasteis siempre firme
y muy leal;
acordaos cómo, en ausencia,
nunca pude arrepentirme
de mi mal;
acordaos cómo soy vuestro
sin jamás haber pensado
ser ajeno;
acordaos cómo no muestro
el medio mal que he pasado
por ser bueno.

III

Acordaos que no sentisteis,
en mi vida, una mudanza
que hiciese;
acordaos que no me disteis,
en la vuestra, una esperanza
que viviese;
acordaos de la tristura
que siento yo por la vuestra
que mostráis;
acordaos ya, por mesura,
del dolor que en mí se muestra
y vos negáis.

IV

Acordas que fui sujeto
y soy, a vuestra belleza,
con razón;
acordaos que soy secreto,
acordaos de mi firmeza
y afición;
acordaos de lo que siento
cuando parto y vos quedáis,
o vos partís;
acordaos cómo no miento,
aunque vos no lo pensáis,
según decís.

V

Acordaos de los enojos
que me habéis hecho pasar,
y los gemidos;
acordaos ya de mis ojos,
que de mis males llorar
están perdidos;
acordaos de cuánto os quiero
acordaos de mi deseo
y mis suspiros;
acordaos cómo si muero
de estos males que poseo,
es por serviros.

VI

Acordaos que llevaréis
un tal cargo sobre vos
si me matáis,
que nunca lo pagaréis
ante el mundo ni ante Dios,
aunque queráis;
y aunque yo sufra paciente
a muerte y de voluntad
mucho lo hecho,
no faltará algún pariente
que dé queja a la Hermandad
de tan mal hecho.

VII

Después que pedí justicia,
torno ya a pedir merced
a la bondad,
no porque haya gran codicia
de vivir, mas vos habed
ya piedad;
y creedme lo que os cuento,
pues que mi mote sabéis
que dice así:
ni miento ni me arrepiento,
ni jamás conoceréis
al en mí.4

VIII

CABO

Por fin de lo que desea
mi servir y mi querer
y firme fe,
consentid que vuestro sea,
pues que vuestro quiero ser,
y lo seré,
y perded toda la duda
que tomasteis contra mí
de ayer acá,
que mi servir no se muda,
aunque no pensáis que sí,
ni mudara.



Las tristezas no se hicieron para las bestias, sino para los hombres

"Las tristezas no se hicieron para las bestias, sino para los hombres; pero si los hombres las sienten demasiado, se vuelven bestias."

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¿Qué es el verbo?

El verbo es un tipo de palabra con la que se puede expresar acción, existencia, estado y consecución. Dentro de las oraciones, el verbo actúa como el núcleo del predicado, aunque el verbo, por sí mismo, puede formar una oración, por ejemplo: Llueve (oración impersonal). Los verbos, tomando sus diferentes formas, pueden manifestar distintos pormenores de la acción; así pues, con el verbo "jugar", por ejemplo, se puede decir: Yo juego, tú juegas, ellos jugarán, nosotros habíamos jugado, etc. Estas variaciones señaladas son los denominados accidentes gramaticales del verbo, los cuales son cinco: persona, número, voz, modo y tiempo.

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