Ernesto Cardenal

Ernesto Cardenal

Poeta, Sacerdote, Teólogo, Escritor, Traductor, Escultor y Político Nicaragüense cuyo nombre completo es Ernesto Cardenal Martínez

Granada, Nicaragua, 20 de enero de 1925


53 Poesías de Ernesto Cardenal

Poemas más populares de Ernesto Cardenal


squier en nicaragua

Verdes tardes de la selva; tardes
tristes. Río verde
entre zacatales verdes;
pantanos verdes.
Tardes olorosas a lodo, a hojas mojadas, a
helechos húmedos y a hongos
el verde perezoso cubierto de moho
poco a poco trepando de rama en
rama, con los ojos cerrados como
dormido pero comiendo
una hoja, alargando un garfio primero
y después el otro,
sin importarle las hormigas que le pican,
volteando lentamente el bobo rostro
redondo, primero a un lado
y luego al otro,
enrollando por fin la cola en una rama
y colgándose pesado como
una bola de plomo; el salto del sábalo en el río;
el griterío de los monos comiendo
malcriadamente, a toda prisa,
arrojándose las cáscaras de anona unos a otros
y peleándose, charlando, arremedándose
y riéndose entre los árboles;
monas chillonas cargando a tuto monitos
pelones y trompudos;
la guatusa bigotuda y elástica
que se estira y encoge
mirando a todos lados con su ojo redondo
mientras come temblando;
espinosas iguanas... Temblando;
espinosas iguanas
como dragones de jade
corriendo sobre el agua
(¡flechas de jade!);
el negro con su camisa rayada, remando
en su canoa de ceiba.
Una muchacha meciéndose en una hamaca,
con su largo pelo negro, y una pierna desnuda
colgando de la hamaca,
nos saluda:
adiós, california!
el río negro, como tinta, al anochecer.
Una flor de un hedor putrefacto
como de cadáver;
y una flor horrible, peluda.
Orquídeas
guindadas sobre el agua podrida.
Silbidos tristes de la selva,
y quejidos.
Quejidos.
Hojas tristes que caen dando vueltas.
Y chillidos...
¡Un grito entre las guanábanas!
el hacha cortando un tronco
y el eco del hacha.
¡El mismo chillido!
ruido sordo de manadas de cerdos salvajes.
¡Carcajadas!
el canto de un tucán.
Chischiles de culebras cascabeles.
Gritos de congos.
Chachalacas.
El canto melancólico de la gongolona
entre los coquitales,
y el de la paloma popone,
popone, pone, pone
oropéndolas sonoras
columpiándose en sus nidos colgados de las palmeras,
y el canto del pájaro-león entre los coyoles
y el del pájaro de-la-luna-y-el-sol
el pájaro clarinero, el pájaro
relojero que da la hora
y el pocoyo que canta de noche (o caballero)
cabayero mi dinero cabayero mi dinero
parejas de lapas que pasan gritando,
y el guis, chichitote y dichoso-fui
dichoso-fuiiiiiiii
que cantan en los chagüites sombríos.
Plateados pantanos rielando,
y las ranas cantando
rrrrrrrrrrrrr
!y un pájaro que toda la noche repite.



epigrama XI

Tú ni siquiera
mereces un
epigrama
ernesto cardenal
epigramas (1961)


Poema epigrama XI de Ernesto Cardenal con fondo de libro

epigrama XX

Uno se despierta con cañonazos
en la mañana
lleno de aviones
pareciera que fuera
la revolución
pero es el cumpleaños
del tirano.
Ileana
la galaxia de andrómeda,
a 700.000 Años luz
que se puede
mirar a simple vista
en una noche clara
está más cerca que tú
otros ojos solitarios están
mirándome desde andrómeda,
en la noche de ellos
yo a ti no te veo.
Ileana, la distancia es tiempo,
y el tiempo vuela.
A 200 millones
de millas por hora
el universo
se está expandiendo
hacia la nada
y tú estás lejos
de mí como
a millones de años.