Enrique Lihn

Enrique Lihn

Poeta, Escritor, Crítico Literario y Dibujante Chileno cuyo nombre completo es Enrique Lihn Carrasco

Santiago, 3 de septiembre de 1929 - Santiago, 10 de julio de 1988


32 Poesías de Enrique Lihn

Poemas más populares de Enrique Lihn


familia

Familia, me declaro culpable, tú
la culpa me empuja a la culpa,
ahora la absolucion misma sería su levadura.
En esta maleta cabe todo el fango del mundo y de sus alrededores,
cualquiera pequeña historia soez,
la idea del pecado original y eso
de ser capado a uña y sin dolor
entre misterios idiotas
lo que es el colmo de la humillación
el sueño, nada de interpretaciones
digo que allí ensayamos, pero groseramente,
el mal del que somos a la luz del día
un juego de sombras contagiosas
no viajo, huyo, mis propios sueños no me dejan dormir
quejándome del insomnio de la vejez tan prematuramente
todo para ocultarle la verdad a mis acreedores
gente sencilla,
que mi negocio es más sucio de lo que parece:
no engaño, atormento. No me mueve el interés personalsino el afán de la bancarrota,
la obsesión de la quiebra, en una palabra el miedo
por el que empieza la barbarie.


Poema familia de Enrique Lihn con fondo de libro

destiempo

Nuestro entusiasmo alentaba a estos dias que corren
entre la multitud de la igualdad de los días.
Nuestra debilidad cifraba en ellos
nuestra última esperanza.
Pensábamos y el tiempo que no tendría precio
se nos iba pasando pobremente
y estos son, pues, los años venideros.
Todo lo íbamos a resolver ahora.
Teníamos la vida por delante.
Lo mejor era no precipitarse.


Poema destiempo de Enrique Lihn con fondo de libro

jonás

Todo lo podría condenar igualmente, no se me pregunte en nombrede qué.
En nombre de isaías, el profeta, pero con el grotesco gestoinconcluso de su colega jonás
que nunca llegó a cumplir su pequeña comisiónsujeto a los altos y bajos
del bien y del mal, a las variables circunstancias históricas
que lo hundieron en la incertidumbre de un vientre de ballena.
Como jonás, el bufón del cielo, siempre obstinado encumplir su pequeña comisión, el porta-documentosincendiario bajo la axila sudorosa, el paraguas raido a modo depararrayos.
Y la incertidumbre de jehová sobre él, indeciso entre elperdón y la cólera, tomándolo yarrojándolo, a ese viejo instrumento de utilidad dudosa
caído, por fin, en definitivo desuso.
Yo también terminaré mis días bajo un árbol
pero como esos viejos vagabundos ebrios que abominan de todo por igual,no me pregunten
nada, yo sólo sé que seremos destruidos.
Veo a ciegas la mano del señor cuyo nombre no recuerdo,
los frágiles dedos torpemente crispados. Otra cosa, de nuevo,que nada tiene que ver. Recuerdo algo así como.. .
No, no era más que eso. Una ocurrencia, lo mismo da. Ya nosé a dónde voy otra vez.
Asísteme señor en tu abandono.


Poema jonás de Enrique Lihn con fondo de libro