Clemente Althaus

Clemente Althaus

Poeta, Dramaturgo y Traductor Peruano cuyo nombre completo es Clemente de Althaus Flores del Campo

Lima, 4 de octubre de 1835 - París, 22 de julio de 1881


257 Poesías de Clemente Althaus

Poemas más populares de Clemente Althaus


A las orillas del mar

A***

Ven conmigo a la playa tranquila,
mientras tiende la tarde su velo:
¿No parece camino del cielo
la dormida llanura del mar,
y que el cielo, cual margen opuesta,
de la mar la llanura termina?
¿No parece que a playa divina
azul senda nos puede llevar?
¡Quién pudiera en blandísima nave,
por aligeras brisas llevada,
arribar a celeste ensenada,
floreciente de eterno verdor!
¡Quién allí donde vive perenne
el afecto del alma serena,
a la ley de mudanza terrena
quién pudiera arrancar nuestro!


Poema A las orillas del mar de Clemente Althaus con fondo de libro

A un plátano

A la muerte mirándote vecino,
lleno de dolorosa simpatía,
comparo con el tuyo mi destino;
y aunque de ti doliéndome, imagino
menos triste tu suerte que la mía.
Pues consuela tu vida moribunda
la tierna prole que tu seca planta,
numerosa y bellísima, circunda,
y llena ya de tu virtud fecunda,
presurosa a tu sombra se levanta.
Contento de la savia te despojas
que beben ellos, y la vida pierdes
con menores tormentos y congojas,
cuando tus rotas y marchitas hojas
dejas caer sobre sus hojas verdes.
Cercado en torno de sus hijos bellos,
tú me recuerdas a doliente anciano
que, amoroso inclinándose sobre ellos,
al oro de sus nítidos cabellos
junta la plata del cabello cano.
Él dará con más plácido semblante
sus últimos adioses a la vida,
pues siempre alivia tan crüel instante
el ver que queda en sucesión amante
nuestra vida fugaz reproducida.
Mas ¡ay! no espera mi vejez temprana
en dulces hijos existir segundo;
¡y sin dejar recuerdo en mente humana,
cual humo leve, como sombra vana,
habré pasado por el ancho mundo!
¿De qué mortal sobre la losa fría
el fiel Amor o la Amistad no llora?
¡Mas ¡ay! tan sólo regarán la mía
el llanto helado de la Noche umbría
y las lágrimas puras de la Aurora!



A *** (1 Althaus)

Tu beldad seductora me convida
con un mundo de dicha y de placer:
pero yo, en cambio, a tu serena vida
sólo puedo dolores ofrecer.

¡Ah! no juntes tu suerte con mi suerte,
ve que te diera mi destino horror:
mi amor, señora, es el dolor, la muerte;
huye por Dios de mi fatal amor.

Digno no soy de tu beldad celeste,
no merezco tu puro corazón:
nunca, un suspiro este infeliz te cueste;
básteme tu amistosa compasión.

Sólo te pido que en mi triste losa
esos ojos que afrentan al zafir
derramen una lágrima piadosa
«que haga mi helado polvo rebullir».


Poema A *** (1 Althaus) de Clemente Althaus con fondo de libro