Buscar Poemas con Guardaba


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Se han encontrado 9 poemas con la palabra guardaba

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Adelardo López de Ayala

En la duda

-- de Adelardo López de Ayala --

«Para ti, cuanto quieras...» -Te confieso
que, al leer estas letras de tu mano,
quedé como el avaro que cercano
viera el tesoro que guardaba Creso.

Recordé de tu boca el dulce beso,
de tus ojos el fuego soberano,
tu pródiga hermosura, y el arcano
en que el amor se enciende y vive preso.

Si es verdad que a que elija te acomodas
entre más joyas que mujer alguna
llevó jamás para alegrar sus bodas,

yo dudoso entre tantas, ¡oh fortuna!,
todas las quiero, todas, todas, todas...
¡Pero, por Dios, que no me falte una!

Poema En la duda de Adelardo López de Ayala con fondo de libro

Julián Romea

Una lágrima (Romea)

-- de Julián Romea --

¡Oh, cuán hermosa y llena de dulzura
Brillar te miro, lágrima querida,
Del párpado entreabierto suspendida,
Blanda, elocuente, cristalina y pura!

¡Mucha pena ¿verdad? mucha amargura
Guardaba allá en sus senos escondida
Al despedirte el alma dolorida,
Hija de su cariño y su ternura!!

Adios, prenda de paz y de consuelo;
Estrella que benéfica aparece
A templar los dolores de este suelo;

Vuela con esa brisa que te mece,
Y deshecha en vapor vuélvete al cielo.
Que este mundo sin fe no te merece.

Poema Una lágrima (Romea) de Julián Romea con fondo de libro

Manuel del Palacio

Poesía y prosa

-- de Manuel del Palacio --

¿La veis? Blanca es su tez como la nieve,
Negros sus ojos, sus mejillas rosa;
Como la palma del desierto airosa
Se columpia al andar su talle breve.

Siempre que hácia el jardín su planta mueve
En ella va á libar la mariposa,
Pues niña tan gentil y tan hermosa
Ni ha existido jamás, ni existir debe.

Pródiga en ella unió naturaleza
Los cien tesoros que guardaba en vano,
Ingenio, juventud, gracia y riqueza.

¿La veis? pues maldecid al hado insano;
Que esa mujer, portento de belleza,
Se suena las narices con la mano.

Poema Poesía y prosa de Manuel del Palacio con fondo de libro

Gustavo Adolfo Bécquer

rima lxiv

-- de Gustavo Adolfo Bécquer --

Como guarda el avaro su tesoro,
guardaba mi dolor;
le quería probar que hay algo eterno
a la que eterno me juró su amor.
Mas hoy le llamo en vano y oigo al tiempo
que le agotó, decir:
¡ah, barro miserable, eternamente
no podrás ni aun sufrir!



Gutierre de Cetina

al mismo príncipe [de ascoli]

-- de Gutierre de Cetina --

A restaurar tornaba el nuevo día
la aurora, cuando el sueño le mostraba
al pastor principal que nos guardaba,
la imagen que, ya muerta, en él vivía,
diciendo: «¡oh parte que del alma mía
fuiste la que viviendo más amaba!,
del reino que en el trino acá esperaba,
por consolarte, el señor de él acá me envía.
»Cesen, pues, ya las lágrimas y el luto;
¿a qué sirve llorarme, si mi suerte
pasó de grande a muy mayor estado?
»alégrate, pastor, y con el fruto
del árbol mío que cortó la muerte,
consuela a ti y al español ganado».



Santiago Montobbio

tierras

-- de Santiago Montobbio --

Tierras
pues si huérfano estuvo del aire y fue
quien le cercó la noche y no la sangre
y por ser roja cruz el miedo y crepúsculo
espeso ya su arte
ya no guardaba fuerzas
para levantar sobre el papel
aspiraciones de ventana
las tierras del suicida
no han de ser jamás las tierras muertas.



Anónimo

Romance del Maestre de Calatrava

-- de Anónimo --

¡Ay, Dios, qué buen caballero
el Maestre de Calatrava!
¡Qué bien que corre los moros
por la vega de Granada,
dende la puerta de Quiros
hasta la Sierra Nevada!
Trecientos comendadores,
todos de cruz colorada
dende la puerta de Quiros
les va arrojando la lanza.
Las puertas eran de pino,
de banda a banda les pasa:
tres moricos dejó muertos
de los buenos de Granada,
que el uno ha nombre Alanese,
el otro agameser se llama,
el otro ha nombre Gonzalo,
hijo de la renegada.
Sabido lo ha Albayaldos
en un paso que guardaba



Vicente Espinel

Concédese al amador

-- de Vicente Espinel --

Concédese al amador
En descuento de su llama,
Que sin señalar la dama
Pueda decir el favor.

Antes al que era callado
Y guardaba mas secreto,
Le tenian por mas discreto,
Y mas bien enamorado;
Mas ya concede el amor,
Pues no se ofende la fama,
Que sin señalar, c.

Y no me parece injusto
Haberse en esto alargado,
Pues el bien comunicado
Causa mas contento y gusto:
Y es muy gallardo primor
Con que se aumenta la llama,
Que sin señalar, c.

Al menos yo por mí hallo
(Y hay muchos de mi opinion)
Que el bien de un alta ocasion
Si decillo no es gozallo,
Porque se aumenta el valor
Si dan licencia al que ama,
Que sin señalar la dama
Pueda decir el favor.



José de Diego

maría de pacheco

-- de José de Diego --

Aun flotaba, en la atmósfera sangrienta
de los batidos campos de castilla,
el último suspiro de padilla
el último rumor de la tormenta.

De muerte herida, la viuda alienta
y a los verdugos de la patria humilla...
¡Fue un rayo aquel que todavía brilla,
del pueblo gloria, del tirano afrenta!

villalar dio principio al desenfreno
y, cuando todo es aparente calma,
la aristocracia se juzgó triunfante...

¡Guardaba iberia, en el materno seno,
para un emperador, hombre sin alma,
una mujer con alma de gigante!



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