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Se han encontrado 9 poemas con la palabra aprendió

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Líber Falco

Volver II

-- de Líber Falco --

Sobre oscura losa,
ojos sin nada
y de cara al cielo.
Con un puñal de hielo
ardiendo en sus entrañas.
Arriba, el mundo entero.
El abajo,
apretado de angustias.
Sin lágrimas, sin pañuelo,
ojos sin nada
y de cara al cielo.

¿Quien echó tierra en sus ojos
y metió en su garganta
una víbora de miedos?
Se levantó de un salto.
Y vio a los barcos y a los hombres sobre el mar.
Aprendió el lenguaje de las gaviotas
y el ensueño que sueñan y matan,
los marineros.
¿Quién revivió a aquel muerto?

Aquel muerto, porque murió una vez
habla ahora de la vida
y quiere abrazar a sus hermanos.
Ama a los barcos
y sueña un humo blanco para ellos.
Ama a los marineros
y a las que cuentan sus monedas
en los puertos.

Aquel muerto, porque murió una vez,
ama a la vida
y teje una bandera para el viento.



Pablo Neruda

cuánto dura un rinoceronte

-- de Pablo Neruda --

Cuánto dura un rinoceronte
después de ser enternecido?
qué cuentan de nuevo las hojas
de la reciente primavera?
las hojas viven en invierno
en secreto, con las raíces?
qué aprendió el árbol de la tierra
para conversar con el cielo?

Poema cuánto dura un rinoceronte de Pablo Neruda con fondo de libro


Tirso de Molina

coplas

-- de Tirso de Molina --

De no hallar en mis amores
el número de mi mesa
sabe dios cuánto me pesa.
Cuéstame hartos desvelos
celos bastardos, mal nacidos celos.
No soy carne ni pescado,
y aunque mi sazón es corta
sé muy bien lo que me importa.
Mi gusto aprendió en toscana,
pues hallo el arte de amar
en el tropo variar.
Peor que el diablo soy si me resuelvo,
pues a puerta cerrada aún no me vuelvo.
Cúpome el número sexto,
mas yo he sido tan fiel
que jamás me acusé de él.
Puesto que no hay más que ver
en lo que llego a mirar,
aún hay más que desear.
Para la flecha de amor,
aunque aguda y penetrante,
tengo el pecho de diamante.
Aunque en orden a limpieza
todos dirán en mi abono
mejor cuelo que jabono.
No lloréis, ojos hermosos,
no lloréis.
Podrá ser que os engañéis.
Sin pundonor, sin melindres,
sin desdenes, vengo a ser
don calla a más no poder.



Marilina Rébora

consolación

-- de Marilina Rébora --

Consolación
¿quién habló de que un día hubiera de perderte?
¿quién dijo que tu sombra, al fin, quedará quieta?
¿es que ignoras acaso lo que aprendió a quererte
el alma ennoblecida de ternura secreta?
un amor que es amor no termina en la muerte,
pues no tiene principio ni término ni meta;
sometido al don mágico que todo lo convierte,
y todo lo transforma, y todo lo interpreta.
Teniéndote a mi lado, la vida es vida-vida,
pero sin ti transcurre en tiempo de amarguras;
mi lámpara no arde, ¿a qué estar encendida?
y en el balcón el viento siempre gime por triste,
que a tientas tras tu imagen, por voluntad a oscuras,
en tu recuerdo sólo, el corazón subsiste.



Tirso de Molina

Coplas (Tirso de Molina)

-- de Tirso de Molina --

De no hallar en mis amores
el número de mi mesa
sabe Dios cuánto me pesa.

Cuéstame hartos desvelos
celos bastardos, mal nacidos celos.

No soy carne ni pescado,
y aunque mi sazón es corta
sé muy bien lo que me importa.

Mi gusto aprendió en Toscana,
pues hallo el arte de amar
en el tropo variar.

Peor que el diablo soy si me resuelvo,
pues a puerta cerrada aún no me vuelvo.

Cúpome el número sexto,
mas yo he sido tan fiel
que jamás me acusé de él.

Puesto que no hay más que ver
en lo que llego a mirar,
aún hay más que desear.

Para la flecha de amor,
aunque aguda y penetrante,
tengo el pecho de diamante.

Aunque en orden a limpieza
todos dirán en mi abono
mejor cuelo que jabono.

No lloréis, ojos hermosos,
no lloréis.
Podrá ser que os engañéis.

Sin pundonor, sin melindres,
sin desdenes, vengo a ser
don calla a más no poder.



Rosalía de Castro

Aunque no alcancen gloria

-- de Rosalía de Castro --

Aunque no alcancen gloria,
Pensé escribiendo libro tan pequeño,
Son fáciles y breves mis canciones,
Y acaso alcancen mi anhelado sueño.
Pues bien puede guardarlas la memoria
Tal como pese al tiempo y la distancia
Y al fuego asolador de las pasiones
Sabe guardar, las que aprendió en la infancia,
Cortas, pero fervientes oraciones.
Por eso son, aunque no alcancen gloria,
Tan fáciles y breves mis canciones.



Miguel Hernández

21

-- de Miguel Hernández --

21
¿recuerdas aquel cuello, haces memoria
del privilegio aquel, de aquel aquello
que era, almenadamente blanco y bello,
una almena de nata giratoria?
recuerdo y no recuerdo aquella historia
de marfil expirado en un cabello,
donde aprendió a ceñir el cisne cuello
y a vocear la nieve transitoria.
Recuerdo y no recuerdo aquel cogollo
de estrangulable hielo femenino
como una lacteada y breve vía.
Y recuerdo aquel beso sin apoyo
que quedó entre mi boca y el camino
de aquel cuello, aquel beso y aquel día.



Nicolás Guillén

adivinanzas

-- de Nicolás Guillén --

Adivinanzas
en los dientes, la mañana,
y la noche en el pellejo.
¿Quién será, quién no será?
el negro.
Con ser hembra y no ser bella,
harás lo que ella te mande.
¿Quién será, quién no será?
el hambre.
Esclava de los esclavos,
y con los dueños tirana.
¿Quién será, quién no será?
la caña.
Escándalo de una mano
que nunca ignora la otra.
¿Quién será, quién no será?
la limosna.
Un hombre que está llorando
con la risa que aprendió.
¿Quién será, quién no será?
yo.



José Alonso y Trelles

Charamuscas

-- de José Alonso y Trelles --

Ni me nuembre la guitarra que jué un tiempo mi alegría
Y hoy ni un poco de consuelo me le brinda al corazón;
Dejelá, no más, que duerma silenciosa, y triste, y fría,
Como tumba en que encerrad tengo mi última ilusión.

Hace mucho que no quiere las caricias de mi mano,
Hace mucho que no escucha los soyozos de mi amor;
Hace mucho que sus cuerdas, como en cepo colombiano,
Estaquean las canciones que endulzaban mi dolor,

Aprendió de mi chiruza los desdenes de matadores,
Se amigó con mi destino pa gozarse en verme dir,
Cabrestiando de la cincha de los únicos amores
Que, áun matándome, en mi alientan el anhelo de vivir.

Del amor que como un juego va quemándose las venas,
Y que nunca, ni áun en sueños, he de verlo florecer,
Y de ese otro amor hermoso que las odia a las cadenas,
Y que pide sacrificios y que esije hondo querer.

Dejalá no más, colgada del horcón de la cumbrera
A la que áhura con mis penas se complace en ser cruel,
A la prienda que jué un tiempo el sol de mi tapera
Camoatí en que mis canciones iban a beber la miel.



Las tristezas no se hicieron para las bestias, sino para los hombres

"Las tristezas no se hicieron para las bestias, sino para los hombres; pero si los hombres las sienten demasiado, se vuelven bestias."

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Poeta del día

Poetisa del día

El verbo, clases de verbos

clases de verbos

¿Qué es el verbo?

El verbo es un tipo de palabra con la que se puede expresar acción, existencia, estado y consecución. Dentro de las oraciones, el verbo actúa como el núcleo del predicado, aunque el verbo, por sí mismo, puede formar una oración, por ejemplo: Llueve (oración impersonal). Los verbos, tomando sus diferentes formas, pueden manifestar distintos pormenores de la acción; así pues, con el verbo "jugar", por ejemplo, se puede decir: Yo juego, tú juegas, ellos jugarán, nosotros habíamos jugado, etc. Estas variaciones señaladas son los denominados accidentes gramaticales del verbo, los cuales son cinco: persona, número, voz, modo y tiempo.

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