Ejemplos con uy

Muchas veces la mejor manera de entender el significado de una palabra, es leer textos donde aparece dicha palabra. Por ese motivo te ofrecemos innumerables ejemplos extraidos de textos españoles seleccionados.

Originalmente se decía que Moruy era un cacique, otros decían que habían llegado unos moros a su vez, tan temibles que los aborígenes al verlos corrían y gritaban moro uy! Y supuestamente allí surgió Moruy, otros indican que Moruy en lengua quechua quiere decir viruela.
Aldea muy extensa cuyo nombre se origina de Guacoa ,uy explicativo por el sufijo ebo , es decir, que expresa: el paso de la guacoa.
También integra Uy Trío, grupo de Jazz con fuerte inspiración en el repertorio de la múisca del Uruguay, integrado además por Jorge Trasante, gran percusionista de vasta trayectoria en Francia y Federico Righi en bajo.
Una vez iniciados los trabajos de vertido de escollera se comprobó que tanto los enclavamientos en el fondo marino como los asentamientos instantáneos uy diferidos producidos por estos eran superiores a los inicialmente previstos.
Las palabras dichas por alienígena en Maya son: Uy ah ual ing ual ing wetail, es decir, El Enemigo de mi enemigo es mi amigo,.
Uy mucho menos Europa,así que solo esta en idioma Japones con la caja y manuales incluidos.
Nouba i my e radowali, jak my nouwjancyj prawik w a r tkop w nazbjyrali, bo te b uy bardzo twardy do krou ou.
¡Qué delicia! Mire usted, Butrón, mire usted qué graciosos van todos con sus cintitas encarnadas ¡Uy, aquel jorobadito! ¡Qué mono! ¡Ah, pícaro! ¡lleva una bandera en que pide ! ¡Pues claro está que la necesita! ¡pobrecito!, ¡sobre todo por la espalda!.
La de la droguería hacía muchos ascos, diciendo: ¡Uy, cómo apesta eso, hija, guarda, guarda esas ordinarieces!.
Gorrina me has pringado la mano ¡Uy, qué pestilencia! ¿De dónde has sacado esta porquería?.
¡Uy! De esta manera, ¿qué importa que haya algo de manos puercas? Se da a Dios lo que se quita a los hombres, si es que es quitar aprovecharse de aquellos gajecillos inocentes que se vienen ellos solos rodados.
¡Uy, cómo les chorrea el agua a las infelices!.
¡Uy, cómo retozan los condenados muchachos en el agua!.
» Porque al uno se le van los pies en cuanto se mojan las calles, el otro ¡uy!.
Y he aquí que mientras Zoraik cantaba su pregón de vendedor, la mujer encinta lanzó de pronto un grito estridente al tiempo que por debajo de sus vestidos se escapaba una ola de sangre e inundaba la tienda, y gemía ella dolorosamente: ¡Ay! ¡ay! ¡uy! ¡uy! ¡el fruto de mis entrañas! ¡Ay! ¡se me rompe la espalda! ¡Ah! ¡Mis costados! ¡Ah! ¡Mi hijo!.
Y gritaba: ¡Ay! ¡Ay! ¡Por Alah! que es mentira, mi señor! ¡Una mentira manifiesta! ¡Ay! ¡Uy! ¡Palabras de perdición contra mí! ¡Oh! ¡Oh! ¡Con lo delicado que soy! ¡Todos embusteros! ¡Yo soy un pobre! ¡Alah! ¡Alah! ¡Un pobre pescador! ¡No poseo nada! ¡Uy! ¡Ninguno de los bienes despreciables de este mundo! ¡Sí! ¡Poseo! ¡No! ¡No poseo! ¡Sí! ¡Poseo! ¡No, no poseo! Y continuó administrándose de aquella manera aquel remedio, dando sobre su piel un latigazo y otro en la almohada, y cuando se hacía demasiado daño, olvidaba su turno y daba en la almohada dos golpes seguidos, y acabó por no darse ya más que un latigazo de cada tres, luego de cada cuatro, luego de cada cinco.
¡Uy! otro me ha caído en metá en metá del testú: mira a ver si sangro.


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