Ejemplos con predilección

Muchas veces la mejor manera de entender el significado de una palabra, es leer textos donde aparece dicha palabra. Por ese motivo te ofrecemos innumerables ejemplos extraidos de textos españoles seleccionados.

Fue objeto de la predilección de reyes y prelados.
La predilección de la bilirrubina indirecta sobre el sistema nervioso central se debe a su alto contenido en lípidos, la escasez de tejido adiposo en el recién nacido, así como los bajos niveles de albúmina en el líquido interneuronal.
En el exilio pasó por distintas redacciones de periódicos y revistas de Valparaíso y Santiago, escribiendo sobre temas de su predilección.
Respecto a la literatura, muestra gran predilección por la novela histórica, entendida como una forma de conocer de manera amena el pasado.
La predilección diagnóstica continúa siendo la biopsia del miocardio, generalmente hecho durante una angiografía.
Se consideraban unos dandies modernos y tenían predilección por las Vespas o las Lambrettas, el Pop Art, las películas de la Nouvelle Vague Francesa, los trajes italianos de corte estrecho y la música de Small Faces o The Who.
Con el inglés del bachillerato y un diccionario empezó a leer a Sheridan Le Fanu, uno de los autores de su predilección, así como a otros escritores de literatura fantástica no accesibles en francés.
incanus, parece mostrar especial predilección por grandes insectos como escarabajos, langostas y saltamontes.
Son animales frugívoros e insectívoros, mostrando algunas especies, marcada predilección por polillas y escarabajos.
¡Tú! Y a este monosílabo seguían el tirón de conquista, los empellones, que equivalían a un título momentáneo de propiedad, todos los extremos de una predilección rudamente ancestral, de una galantería heredada de remotos abuelos en la época obscura en que el palo, la pedrada y la lucha a brazo partido eran la primera declaración de amor.
Pero con todo eso, el Pereda de mi más íntima predilección y fervoroso cariño será siempre el Pereda que veranea en Polanco, y que en invierno habita en el muelle de Santander, un poco antes de llegar a la capitanía del puerto, en el teatro mismo de las hazañas de y de la lúgubre partida de , para morir en la fiera rompiente de las.
Kaledine, tal vez por vivir en Nápoles, insistió con predilección en la parte mediterránea comprendida entre la Cerdeña, la Italia del Sur y la Sicilia, o sea lo que los antiguos habían llamado el mar Tirreno ¿Conocía el capitán Ferragut las islas poco frecuentadas y casi perdidas enfrente de Sicilia?.
Los submarinos alemanes lo acechaban con mortal predilección: sostendrían combates serían torpedeados.
Entre estos chicos heridos en la guerra, que habían pasado a la reserva naval y tripulaban el , uno era distinguido por la predilección del viejo.
Buscó con predilección los fondos más inquietantes.
Al volver a la estancia Julio y Chichí durante las vacaciones, el abuelo concentraba su predilección en el primero, como si la niña sólo hubiese sido un sustituto.
Buscaba con predilección los periódicos más exagerados, los que publicaban más historias de encuentros sueltos, de acciones individuales, que nadie sabía con certeza dónde habían ocurrido.
Tenían la orden de castigar con predilección los bienes de los fugitivos.
Si alguna predilección mostraba, era únicamente por los artículos y sueltos.
Este manifestaba por ella una predilección tan afectuosa, tal entusiasmo y veneración, que era muy fácil confundir con el amor.
Mas el ansia de ser amado, de engañarse con dulces ilusiones, el egoísmo varonil, inclinado siempre a creer en una predilección en favor suyo, se sublevaron en Fernando.
Al determinar el punto adonde debía dirigirse, su predilección fluctuaba entre París y las repúblicas americanas más faltas de emigración.
Y la gente, según su predilección, apostaba por alguno de los tres contendientes.
Comenzó el acto: Villamelón seguía indigestado, Currita, emberrenchinada y con el rabillo del ojo alerta, Leopoldina, que era, en efecto, aficionada e inteligente, sin perder una nota, y el tío Frasquito, que allí se había quedado, muy satisfecho por hallarse al lado de Leopoldina, una de las sobrinas espurias a que más predilección mostraba, por su varonil y decidida y sus excéntricas genialidades.
Pero aunque nada le decía, harto le daba a entender su extraordinaria predilección, atrayéndole de continuo, y no hallándose a placer sino cuando le tenía a su lado, le hablaba o le escuchaba.
Doña Luz era, pues, para el Padre un ser muy superior a cuanto la rodeaba, y digno de predilección decidida.
¿Qué diferencia radical e importante se da entre la amistad más tierna y exclusiva, entre la predilección más marcada de un hombre por una mujer y de una mujer por un hombre, ninguno de los dos viejo aún, y el amor más puro, más platónico y más sublime? Doña Luz se ponía a sí misma esta cuestión, y, no acertando a resolverla sino en el sentido de que no se da diferencia, o que, si se da, apenas es perceptible y se quiebra de puro sutil, decidía que no era absurdo ni insolencia suponer y afirmar que estuviese enamorado de ella el P.
Enrique, volvió con más ternura amistosa que nunca a buscar la conversación del Padre, a deleitarse en ella, y a dar señales inequívocas de la predilección con que le miraba.
Pudo tanto en doña Luz esta idea, que casi extremó más que nunca sus muestras de cariño y predilección hacia el P.
Rendida del trabajo, dedicaba las horas de la noche y los domingos enteros a la lectura de novelas, devorándolas, sin predilección, pues bastaba para su gusto que la hiciesen llorar mucho, pero mucho.

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