Ejemplos con pacificador

Muchas veces la mejor manera de entender el significado de una palabra, es leer textos donde aparece dicha palabra. Por ese motivo te ofrecemos innumerables ejemplos extraidos de textos españoles seleccionados.

Y, aunque el para Alejandro II estaba reacio para confirmar este nombramiento, fue convencido por Hildebrando para hacerlo, quizá como un acuerdo pacificador.
El gobierno de la Junta en Managua continuó hasta la llegada a Nicaragua de Manuel José Arce, como pacificador enviado por el gobierno federal centroamericano.
- Andrés de Santa Cruz capitán general y presidente de Bolivia, pacificador del Perú, protector de los estados nor y sud peruanos, etc.
En esos momentos Margarita era uno de los pocos núcleos de la resistencia venezolana a las fuerzas del Pacificador.
Era un buen agente pacificador, que podía buscar una política de compromiso con sus adversarios políticos.
El general en jefe portugués contestó en el día, remitiéndole a su proclama promulgada al comienzo de la invasión, donde se había declarado que el Ejército Pacificador se movía contra Artigas y sus secuaces y no contra los honrados habitantes de la Banda Oriental, concediendo la permanencia del Cuerpo capitular y el mantenimiento en sus empleos de todos los oficiales que se le presentaran al entrar en la plaza, y lisonjeándose, por ultimo, de que el soberano portugués conservaría a los orientales todos sus fueros, privilegios y exenciones, con mas las franquicias comerciales desde luego entrarían a gozar en común con los demás pueblos del Brasil.
El panorama no podía ser más benigno para el proceso pacificador y reconquistador de Morillo.
Pero un nuevo grupo, los tutul xiúes, llegaron a la penínusla de Yucatán y desplazaron a los itzáes hacia la selva, quienes nuevamente poblarían Chichén Itzá esta vez influenciados por los toltecas quienes habían llegado del norte, guíados por el príncipe Quetzálcoatl o Kukulcán, a quienes algunos autores referencian como pacificador y fundador de la liga de Mayapán.
El más grande General Español que vino a Suramérica porque el mismo Rey lo envió, porque tenía experiencia en las luchas contra Napoleón y había salido victorioso en las luchas contra los franceses, lo mandaron con el ejército pacificador de Suramérica, no pudo pacificar nada, pero fue un ejército, el más armado, el más equipado, el más moderno y el más disciplinado que arribó al Continente, era llamado Pablo Morillo, el Pacificador , un gran general español.
Ejerció además un papel pacificador entre los franciscanos espirituales y los franciscanos conventuales, las dos corrientes en que se dividió la Orden franciscana por su diferente interpretación de los ideales franciscanos.
El comandante y Jetstream tienen una batalla con un robot gigante, ellos lo vencen y el comandante se queda con su ojo, sin saber que era una cámara de Royal Pain, su antiguo enemigo, que lo espía, el Comandante tenia su mejor arma el Pacificador.
La Corona seriamente tomaba cartas en el asunto y para acabar con la rebeldía de Gonzalo, el clérigo don Pedro de Lagasca llegaba a Perú como Presidente de la Real Audiencia y pacificador del territorio peruano.
Organizó la defensa de Charcas nombrando a Córdoba segundo comandante del Ejército Pacificador de Charcas, con el grado de coronel.
A los nueve tipos el reformador, el ayudador, el exitoso, el investigador, el individualista, el leal, el entusiasta, el desafiador y el pacificador corresponden los vicios de la ira, el orgullo, el engaño, la envidia, la avaricia, el miedo, la gula, la lujuria y la pereza, y así sucesivamente.
Adelaida fue toda una institución y un elemento pacificador.
Fernando VII había vuelto a su trono luego de terminada la guerra contra Napoleón y no esperó más para enviar a América la poderosa expedición militar comandada por Pablo Morillo, el Pacificador, quien tenía la difícil misión de reconquistar todas aquellas provincias americanas rebeldes a la Corona Española.
Después de haberse tomado el Pacificador Pablo Morillo a Cartagena de Indias tras más de tres meses de atroz bloqueo, comenzó un régimen de terror.
Enterados de la rebelión en España, el rey nombra al sacerdote Pedro de la Gasca presidente de la Real Audiencia de Lima y Pacificador del Perú, con poderes extraordinarios.
El testigo pacificador, que tanto había rogado a Isidro para impedir el lance, sintió gran miedo y no menor contento al notar la llegada del automóvil.
Pero Sanabre estaba allí y servía de intermediario y pacificador.
Con el dicho sujeto venían calificados personajes de la ínsula, de limpia estirpe patriótica, y los jefes de la Milicia de Miguelturra, Daimiel, Tirteafuera y de la propia Granátula, patria del Conde-Duque, a ofrecer incondicionalmente, en defensa del pacificador de España, cuanto poseían, vidas y haciendas.
Siguiendo con ardiente interés y atención el rebullicio del Centralismo, creía Milagro que ya estaba armado el desquite, y que no tardaría en volver de Londres, traído en volandas por buenos y malos, el gran soldado y pacificador Baldomero I.
Sí: en este horrible desconcierto, todos los ojos se volverán al fin al héroe desterrado, al ciudadano invicto que hemos perdido porque no le merecemos, al triunfador, al regenerador, al pacificador.
Esto dirá nuestra divina Isabel, y el Pacificador oirá su voz suplicante, como la de los que aún quedan aquí, y le veremos venir, tirándole de un brazo los progresistas y de otro los moderados de juicio, y empujándole los decentes de todos los partidos.
inundaba la penumbra de su sortilegio pacificador.
Algo significa la marcha a la isla de Cuba del ''pacificador'' de Cádiz y Málaga, para mayor tranquilidad de los peninsulares que tienen todavía algunos cuartos que perder en aquellas regiones.
Con este brindis, que recordaba a la vez al desterrado de Hartwell y al rey pacificador de Francia, se aumentó el barullo, los vasos chocaron unos con otros, las mujeres se quitaron las flores de la cabeza y las esparcieron sobre el mantel, momento fue éste en verdad de entusiasmo casi poético.
-¿Y qué es lo que haríais, mi querido pacificador de reinos -repuso Morcef con ligera ironía-, si no hicieseis nada? ¡Cómo! Secretario particular de un ministro, lanzado a la vez en el mundo europeo y en las intrigas de París, teniendo reyes, y mucho mejor aún, reinas que proteger, partidos que reunir, elecciones que dirigir, haciendo con vuestra pluma y vuestro telégrafo, desde vuestro gabinete, más que Napoleón en sus campos de batalla con su espada y sus victorias, poseyendo veinticinco mil libras de renta, un caballo por el que Chateau Renaud os ha ofrecido cuatrocientos luises, un sastre que no os falta en un pantalón, teniendo asiento en la Opera, Jockey Club y el teatro de Variedades, ¿no halláis con todo eso con qué distraeros? Pues bien, yo os distraeré.


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