Ejemplos con micerino

Muchas veces la mejor manera de entender el significado de una palabra, es leer textos donde aparece dicha palabra. Por ese motivo te ofrecemos innumerables ejemplos extraidos de textos españoles seleccionados.

El pie izquierdo adelantado, en las figuras de Hator y Micerino, que pasa así a un primer plano.
Shepseskaf continuó con las obras de su antecesor, terminando el complejo de la pirámide de Micerino, que dedicó a su padre, como muestra una inscripción encontrada allí, razón por la cual se cree que Shepseskaf era hijo de Micerino.
Micerino es el rey de la IV dinastía del que más estatuas se han conservado.
Entonces Micerino ordenó colocar multitud de lámparas, que encendía por la noche, entregándose ininterrumpidamente a los placeres.
El horizonte de Keops, Kefrén es grande y Micerino es divino.
También la pirámide de Kefrén y la de Micerino, tuvieron su revestimiento de piedra caliza de las citadas canteras, al menos parcialmente.
Kefrén construyó una pirámide, algo menor, y Micerino levantó la tercera gran pirámide de Giza, donde según la tradición fueron enterrados.
También las grandes pirámides atribuidas a los faraones Keops, Kefrén y Micerino se datan en este periodo.
Otras esculturas notables de esta época son las otras tríadas de Micerino y la estatua sedente de Kefrén.
Las figuras acompañantes sujetan familiarmente a Micerino, por el brazo, poniendo en ello una nota de ternura frente al hietarismo que domina toda la composición.
Al lado derecho de Micerino se encuentra la diosa Hathor, con cuernos y el disco solar sobre su cabeza, y al lado izquierdo la del nomo de Cinópolis, portando su emblema.
Corresponde al grupo formado por el faraón Micerino, la diosa Hathor y la divinidad del nomo de Cinópolis.
La tríada de Micerino está considerado uno de los más notables conjuntos escultóricos de la dinastía IV y del periodo menfita.
A Quefren refieren que sucedió en el trono un hijo de Quéope, por nombre Micerino, quien, desaprobando la conducta de su padre, mandó abrir los templos, y que el pueblo, en extremo trabajado, dejadas las obras públicas, se retirara a cuidar de las de su casa, y tomara descanso y refección en las fiestas y sacrificios.
Muerto, en fin, Micerino, sucedióle en el reino, según los sacerdotes, Asiquis, que mandó hacer los propíleos del templo de Vulcano que dan al Levante, y que son en realidad de cuantos hay en el edificio los más bellos y los más grandes con notable exceso, pues aunque los demás propíleos son todos obras llenas de figuras bien esculpidas y presentan infinita variedad de fábricas, en esto sobresalen con gran ventaja los de Asiquis que mencionamos.
Todos los años la sacan fuera de su encierro, y en el tiempo en que los egipcios plañen y lamentan la aventura de un dios a quien con cuidado evitaré el nombrar, entonces es cabalmente cuando sale al público la vaca de Micerino.
Sobre esta vaca y estos colosos hay, pues, quien cuenta que Micerino, prendado de su hija, logró cumplir, a despecho de ella, sus incestuosos deseos, y que habiendo dado fin a su vida la princesa colgada de un lazo, llena de dolor por la violencia paterna, fue por su mismo padre sepultada en aquella vaca.
En otro aposento vecino están unas figuras que representan a las concubinas de Micerino, según decían los sacerdotes de la ciudad de Sais, no cabe duda que se ven en él ciertas estatuas colosales de madera, de cuerpo desnudo, que serán veinte a lo más, no diré quiénes sean, sino la tradición que corre acerca de ellas.
Entre todos los reyes, dicen que Micerino fue el que con mayor equidad sentenció las causas de sus vasallos, elogio por el cual es el monarca más celebrado de cuantos vio el Egipto.

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