Ejemplos con libios

Muchas veces la mejor manera de entender el significado de una palabra, es leer textos donde aparece dicha palabra. Por ese motivo te ofrecemos innumerables ejemplos extraidos de textos españoles seleccionados.

Sucesor del rey Ahmose I, quien expulsó a los hicsos del país, se ocupó de reparar los daños causados a la monarquía por cien años de ocupación, y además luchó contra los libios y avanzó hacia el sur, atravesando Nubia, hasta la segunda catarata del río Nilo.
Al mismos tiempo, unos voluntarios norafricanos, principalmente libios y varias centenas de Hermanos Musulmanes entraron a Palestina.
Debido a ello, Cartago se acostumbró a enrolar gran número de mercenarios, norteafricanos libios, beréberes, galos y, sobre todo, procedentes de la península Ibérica, constituyendo las tropas cartaginesas de la época de las guerras púnicas, si bien siempre enroló a ciudadanos en sus ejércitos, sobre todo los procedentes de los estratos mestizos libio-púnicos en su infantería.
Llamado por Heródoto el trueque silencioso, así se describe en Relatos libios:.
Los no-ciudadanos eran mayoritariamente indígenas libios sometidos y asimilados en cultura, denominados libio-fenicios.
Julio Africano y Eusebio comentan: durante su reinado los libios se rebelaron contra Egipto, y cuando la Luna se agrandó extraordinariamente, aterrorizados, se rindieron.
Es interesante ver como los libios, a pesar de haber sido derrotados a principios del reinado de Ramsés III, entraron en Egipto de todas formas, estableciéndose en la margen derecha de la desembocadura más occidental de delta: los llamados grandes jefes de los Mashauash.
Así mismo cobran importancia los mercenarios libios.
Les acompañaban el Major Vladimir Peniakoff y dos árabes libios.
Elisa llegó a las costas de África, donde vivían los gétulos o getulos, una tribu de libios cuyo rey era Jarbas.
Según Abu Bakr él pidió de Abu Nidal una bomba, la que agentes libios habría puesto por una vuela.
Aunque los eruditos sitúan ambas tribus en Libia, algunos investigadores han relacionado el nombre de meshwesh con la región de Misia y el de keykesh con el río Caicos, por lo que se ha supuesto que existieron relaciones culturales entre la región de Misia y los libios.
entre las tropas estacionadas en Cerdeña, quienes formaron parte de las tropas auxiliares cartaginesas que sometieron casi toda la isla y que de resultas de su disputa con los libios por el botín, se separaron del ejército y se asentaron en las partes elevadas de Cerdeña.
Como normalmente empleaban libios, iberos y númidas en las batallas, era a los extranjeros a los que correspondía pagar los gastos de sus derrotas.
Más allá de la laguna Tritónida, hacia Poniente, ni son ya pastores los Libios, no siguen los mismos usos, ni practican con los niños lo que suelen los Nómadas, pues que éstos, ya que no todos, que no me atrevo a decirlo absolutamente, por lo menos muchísimos de ellos, cuando sus niños llegan a la edad de cuatro años, toman un copo de lana sucia y con ella les van quemando y secando las venas de la coronilla, y algunos asimismo las de las sienes: el fin que en esto tienen es impedir que en toda la vida no les molesten las fluxiones que suelen bajar de la cabeza, y a esto atribuyen la completa salud de que gozan.
Los vecinos de Apis y de Marea, ciudades situadas en las fronteras confinantes con la Libia, se contaban por Libios y no por egipcios, y mal avenidos al mismo tiempo con el ritual supersticioso del Egipto acerca de los sacrificios, y con la prohibición de la carne vacuna, enviaron diputados a Amon, para que, exponiendo que nada tenían ellos con los egipcios, viviendo fuera de la Delta y hablando diverso idioma, impetrasen la facultad de usar de toda comida sin escrúpulo ni excepción.
Así que, desde el Egipto hasta la laguna Tritónida, los Libios que allí viven son nómadas o pastores, que comen carne y beben leche, si bien se abstienen de comer vaca, siguiendo en esto a los egipcios, lechones, ni los crían ni los comen.
Estos de que hemos hablado son los Libios Nómadas de la costa del mar.
Resolvieron los Psilos de común acuerdo hacer una expedición contra su enemigo el maligno Noto: si ello fue así o no, no me meto en averiguarlo, solo soy eco de los Libios.
Son entre los Libios los más aficionados a gobernar una carroza de dos tiros.
Son los únicos asimismo entro los Libios que presentan al rey todas las doncellas que están para casarse, y si alguna le agrada, él es el primero en conocerla.
En el vestido siguen el trajo de los otros Libios, sus mujeres llevan en una y otra pierna ajorcas de bronce, y los insectos que al peinarse cogen los muerden luego, y vengadas así de sus picaduras los arrojan, cosa que solo se usa en esta nación.
Explicaré la situación de los Libios, comenzando desde el Egipto.
Tal era el pretexto que se hacía valer para aquella expedición, pero a lo que entiendo, el motivo verdadero no era sino el deseo de conquistar a los de la Libia, porque siendo muchas y varias las naciones de los Libios, muy pocas eran las que entro ellas obedecían al persa, y la mayor parte en nada contaban con Darío.
Seis años enteros estuvieron en este paraje, pero llegado el sétimo, los mismos Libios lograron de ellos que lo desamparasen, prometiendo trasportarles a otro sitio mejor, y en efecto, los condujeron hacia Poniente a una región la más bella del universo.
Allí un ciudadano ilustre entre los Tereos, llamado Polimnesto, tomó a Frónima por concubina, y de ella tuvo a su tiempo un hijo de voz trabada y balbuciente, a quien se la dio el nombre de Bato, según dicen los Cireneos, a lo que imagino se le daría algún otro nombre, pues no fue llamado Bato sino después de haber ido a la Libia, nombre que se le dio, así por causa del oráculo que en Delfos se le profirió, como por la dignidad honrosa que después tuvo, acostumbrando los Libios dar al rey el nombre de Bato.
Los que así piensan son por otra parte los hombres más sanos que he visto, si se exceptúa a los Libios.
De la otra paloma que aportó a Libia, cuentan que ordenó establecer allí el oráculo de Amon, erigiendo por esto los Libios a Júpiter un oráculo semejante al de Dodona.
En cuanto a los nombres de aquellos dioses de que no consta tuviesen noticia, se deberían, según creo, a los pelasgos, sin comprender con todo al de Posideon, dios que adoptarían éstos de los Libios, juntamente con su nombre, pues que ningún pueblo sino los Libios se valieron antiguamente de este nombre, ni fueron celosos adoradores de aquel dios.

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