Ejemplos con límpido

Muchas veces la mejor manera de entender el significado de una palabra, es leer textos donde aparece dicha palabra. Por ese motivo te ofrecemos innumerables ejemplos extraidos de textos españoles seleccionados.

En los países tropicales existen varias plantas que destilan un jugo acuoso, límpido, potable y muy fresco que los viajeros usan, en aquellas inmensas selvas, para apagar la sed, como las lianas, cuyo interior está lleno de agua y el nepente, tan común en Madagascar, donde los indígenas le dan un nombre que equivale a abrevadero.
Generalmente, el queso Paraguay tiene un límpido color blanco intenso, propio de la leche de vaca con que se lo elabora.
el lago La Viña, un límpido espejo de agua que brinda la posibilidad de realizar deportes náuticos como así también la pesca deportiva del pejerrey,.
El color deber ser puro y límpido, de un brillante azul intenso.
Además, las figuras ocupan solo el tercio inferior del cuadro, dedicándose los dos tercios restantes al mencionado paisaje de límpido celaje y frondosa vegetación, casi de locus amoenus.
Fueron sus padres don Deorgracias Rodrigo y doña Victoriana Conde, su familia fue numerosa con catorce hijos, criados todos en un campo natural impregnado del límpido aire fresco y su vez el pastoreo de ovejas.
Otro de los fenómenos típicos de de esta zona es el Pampero, un viento con dirección sud-sudoeste frío y seco que despeja el cielo dejándolo límpido y suele aparecer luego de las mencionadas sudestadas.
Luego, al abrir su ventana, contemplaba un cielo límpido, luminoso, con el esplendor suave del sol invernal, pero el mar estaba agitado, ondeando sin espuma y sin estrépito a impulsos de un viento peligroso.
Admiró la fresca hermosura de una población creada en pocos años, por la necesidad de sol y de cielo límpido que tiene la cinematografía.
Completaba la lejanía la cima de la , recortándose sobre el cielo con cierta dureza de paisaje flamenco en sus contornos exactos y marcados, de un verde obscuro límpido.
El día avanzaba igual a los precedentes de todo ese mes, seco, límpido, con catorce horas de sol calcinante que parecía mantener en fusión el cielo, y que en un instante resquebrajaba la tierra mojada en costras blanquecinas.
Y al mismo tiempo que Goycochea parecía admirar imaginativamente con la ternura del recuerdo este pantalón, único lujo de su pobreza, contemplaba en una de sus manos el centelleo de un brillante límpido y tembloroso como una gota de luz.
Más allá de esta zona de luz temblorosa, que coloreaba grotescamente los rostros y hacía palpitar los ojos con desordenadas vibraciones, extendíase la noche tropical, solemne, tranquila, con sus aguas obscuras pobladas de caracoleantes fosforescencias y su cielo límpido, en el que asomaban sonrientes un gran número de astros nuevos rodando en el misterio.
En su límpido azul sólo quedaba flotante una nube negra cerca de la línea del horizonte.
El cielo límpido tenía el color violeta del crepúsculo.
Los tiradores del cajón son de cristal límpido, un gran tablero de madera se extiende a ras del suelo, entre las bases de las columnas y los pies de la mesa.
A lo lejos, sobre la línea del horizonte, destacando en el azul límpido, aparece el enorme castillo de Barciense, y al pie resaltan los puntitos blancos de las casas enjalbegadas.
El cielo está límpido, radiante.
Por encima del resplandor rojizo de la plaza abarcaba la vista una gran extensión de espacio, un cielo de verano, obscuro, límpido y profundo, matizado por el polvo brillante de las estrellas.
Desde la embajada española, allá en lo alto de Pera, veíase flotar sobre el límpido azul de las olas su largo levitó oscuro, ceñido por el zurriago de cuero de hipopótamo, insignia de su clase, que había servido de dogal.
Extendíase este por detrás de Biarritz, estrellándose contra las rocas con furor inmenso, amenazador e imponente, bajo aquel límpido azul y con aquel sosegado tiempo, como un gesto de terrible cólera en el rostro de una serena divinidad.
Fondo de aquel hermoso cuadro, graciosa cordillera, valles conocidos y amados, un cielo límpido y puro, por el cual ascendía la creciente luna semivelada en un celaje.
El Pedregoso, el gárrulo Pedregoso corría, como siempre, límpido y parlero, como le vi tantas veces cuando era yo niño: espumoso al tropezar con una roca, cerúleo y adormecido en sus pozas umbrías, bajo el dosel de los álamos, queriendo arrastrar a su paso las espiras lánguidas de los convólvulos perennes.
El cielo límpido de aquella noche casi invernal perdía poco a poco su inmensa serenidad.
El balcón abierto, las llanuras adormecidas, la selva silenciosa, el cielo límpido y puro, sin nubes ni celajes, la luna a la mitad de su carrera, el piano derramando a torrentes la música de los grandes maestros, la belleza y la juventud rindiendo culto al arte, y en mi alma la dulce alegría de quien ama y es amado, el enjambre cerúleo de las más risueñas esperanzas.
Las moscas, revoloteando en la atmósfera de luz, brillaban como movibles chispas de oro, los tejados destacaban sus agudos contornos sobre el espacio azul y límpido.
El grito suave, límpido, aflautado, del sapo rompía una que otra vez la monotonía de este rumor confuso y mareante.
La boca, roja como herida reciente, y el azul límpido de los ojos, inspiraban ideas distintas, siendo la severidad de su mirada, guarda puesta en defensa de la dulzura de los labios.
El cielo estaba límpido, el sol brillaba espléndido.
Límpido estaba el cielo y transparente, sólo adulteraba la pureza de su azul una encendida tinta que se extendía a lo largo del horizonte, hacia la parte en que los rayos del sol comenzaban a ocultarse, precursora infalible del benéfico Sur que al día siguiente había de reinar para secar las castañas y las pocas panojas que estaban fuera del granero por falta de sazón.

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