Ejemplos con gozoso

Muchas veces la mejor manera de entender el significado de una palabra, es leer textos donde aparece dicha palabra. Por ese motivo te ofrecemos innumerables ejemplos extraidos de textos españoles seleccionados.

Esta Melopea es como sigue: ¡Ponte de pie, Carabinero hermano Y lanza al hondo azul la clarinada Del Himno másculo, que es alborada De tu gozoso sacrificio sobrehumano.
Sus ocupaciones se multiplicaron después de la elección, pero siempre que le fue posible volvió a sus montañas de Herías mostrándose gozoso en ellas y cordial y sencillo con todos sus paisanos.
Al punto desata el calzado de sus pies, echa por tierra el bastón y, gozoso con una túnica, se pone una cuerda en lugar de la correa.
Después que el emisario partió, gozoso de servir a su bella protectora, Carmen se quedó arrepentida de inducir a Salvador a una farsa con aquel impremeditado ruego.
Él, gozoso de hablarla sin testigos y de verla tan alegre, le acarició las manos, dudando si la besaría.
El marquesito vino gozoso a traerle una linda flor de un azul muy vivo.
¡Oh, qué gozoso espectáculo ver a aquella apuesta joven brincar sobre ella, revolverla, agitarla, lanzarla, contenerla, ponerla furiosa y calmarla a su talante!.
Partían de los muelles escarchados y brumosos del Báltico, de los puertos ingleses negros de hulla, en cuyo ambiente grasoso flota un perfume de té y tabaco con opio, de las costas de Francia oceánica, que oponen sus bancos vivos de mariscos y los pinares de sus landas a los asaltos del fiero golfo de Gascuña, de las bahías de España, copas de tranquilo azul, en las que trenzan sus aleteos las gaviotas asustadas por el chirrido de una grúa o el mugido de una sirena, de las escalas del Mediterráneo, adormecidas bajo el sol, ciudades blancas con la alba crudeza de la cal o la suavidad aristocrática del mármol, ciudades que huelen en sus embarcaderos a hortalizas marchitas y frutos sazonados, y envían hasta los buques, con el viento de tierra, la respiración nupcial del naranjo, el incienso del almendro, rasgueos briosos de guitarra ibérica, gozoso repiqueteo de tamboril provenzal, arpegios lánguidos de mandolina italiana.
Por encima de ellos rezumaba muy pronto la linfa de aquel divino y gozoso manantial que guardaba en su corazón.
Entonces es que Martí, desmadejado el cabello, los ojos fúlgidos y relampagueantes, el pecho henchido de orgullo, enardecido, arrebatado, impaciente por el sacrificio e inquieto por la emulación, invita a la carga a su ayudante Ángel la Guardiaaquel fiero aguilucho caído en Victoria de las Tunas, aviva con las espuelas su noble bruto, y gozoso como un niño que ha crecido un palmo, y como si hubiera alcanzado a ver, reducido a la pequeñez de un montón de carne humana, todo el Gobierno de rencores, de insultos, de envidias, de mezquindades, de ambiciones, de la oligarquía esquilmadora que le vejaba su tierra, se echa sobre los rifles enemigos y cae acribillado a balazos, con la limpieza y majestad de un Dios, del brazo de la muerte que es inmortal, y coronado por la fulgente claridad del martirio y de la gloria.
Y se alejó con alegre cantoneo, gozoso por la seguridad de que había caído trabajo.
Diógenes le volvió la espalda sin preguntarle nada más, y el tío Frasquito, gozoso de verse libre al solo precio de hacer traición a su amigo, corrió a noticiar a Currita que Diógenes tomaba partido por la Sabadell, y a lamentarse con la de Bara de que la policía correccional no pusiera coto, ni en España, ni en Francia, a los desafueros de aquel cínico viejo.
A la mitad del acto cuando Dinorah recobra la razón y quiere recordar la bellísima plegaria entre sublimes vacilaciones de la orquesta, que parecen revelar los esfuerzos mentales de la pobre loca, envolvióse Currita en su soberbio abrigo de terciopelo granate, forrado de pieles blancas, y aceptando en señal de reconciliación el brazo de Diógenes, salió del palco escoltada por Villamelón y Leopoldina, gozoso él por irse a dormir su indigestión, furiosa ella por marcharse sin oír el coro final de la romería.
Habíase quedado estupefacto, latíale el corazón, temblábanle las rodillas, y revolvía aquellos papeles con el ansia temerosa, el gozoso terror, si así es posible sentirlo, del débil hombrecillo que se encontrara de repente entre las manos fabulosas riquezas de un gigante formidable que no ha de dejárselas arrebatar.
Todo era alegría y trabajo gozoso.
Su abuelo fue con él a Santa Cruz, le dejó escoger cuanto quiso, pagó contento, quedó el niño gozoso, y dos criados trajeron a casa el peñasco lugar de la sagrada escena y la banasta llena de figuras de barro que habían de representarla.
Deseoso de acrecentar su fama, y también de hacer fortuna, estaba precisamente a punto de expatriarse, como tantos otros, cuando le buscó el deán encargándole los bocetos para las cuatro pechinas, trabajo que aceptó gozoso, primero por dejar en su patria muestra de lo que valía, y, segundo, porque necesitaba arbitrar recursos para el viaje.
El señor Cuadros mostrábase gozoso y radiante, como si le alegrase la noticia que en el patio le había dado Nelet.
El joven cortesano se despojó rápidamente de sus zapatos, la hizo sentarse sobre la paredilla del camino, arrodillose delante y la calzó delicadamente, gozoso de dar una prueba de estimación a aquella gentil criatura, que tantas le había dado de constante afecto.
De tan gozoso, estaba turbado el bueno del farmacéutico.
Claro ¿A qué vienen esos odios y esas venganzas de melodrama?dijo gozoso don Evaristo.
Evaristo visitó a su dama después de esta entrevista, abrazola gozoso, y le dijo: Albricias vamos bien, vamos bien.
De pronto sonó en la huerta un ¡ah! prolongado y gozoso, como los que lanza la multitud en presencia de los fuegos artificiales.
Maximiliano, gozoso de ver que su tía con aquel gran alboroto, no se ocupaba de él, poníase de parte de la autoridad y en contra de Papitos.
Pasáronle por la mente ideas extrañas, la mancha del pecado era tal, que aun a la misma inocencia extendía su sombra, y el maldito se reía detrás de su infernal careta, gozoso de ver que todos se ocupaban de él, aunque fuera para escarnecerle.
Servidor y capellánrespondió gozoso el eclesiástico, tratando de echar pie a tierra, ardua operación en que le auxilió el abad.
De golpe lo comprendió todo Julián y la sangre le dio gozoso vuelco.
¡Y yo, Manuel, yo, el que soñaba con tenerlos tambien, el antiguo enamorado, el que nació para mandar un Regimiento y para todo lo que hacen los hombres, he vivido vistiéndome por la cabeza como las mujeres, he tragado saliva, he castigado mi carne como a una bestia mala y rebelde, y aquí me tienes, digo, lleno de orgullo y de alegría, más feliz que todos mis hermanos, más gozoso que si hubiera hecho mi gusto casándome con aquella mujer, más feliz que todos los Reyes y Emperadores de la tierra, al poderte decir, en presencia de Dios, que he triunfado de mí mismo, que no recuerdo ni un pensamiento mundano de que abochornarme, que he cumplido todos mis votos, que pueden enterrarme con palma como a las monjas!—¿Me repetirás todavía que no es posible sacrificarse y vivir?.
Cayetano, gozoso de plantear un tema de su predilección.
El buen clérigo se reía de sus propias ocurrencias, mientras Jacinto, gozoso de ver la conversación en terreno tan de su gusto, se excusó con Pepe Rey, y de buenas a primeras le descargó esta pregunta:.

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