Ejemplos con encuentro

Muchas veces la mejor manera de entender el significado de una palabra, es leer textos donde aparece dicha palabra. Por ese motivo te ofrecemos innumerables ejemplos extraidos de textos españoles seleccionados.

Sus ojos, voluminosos y cansados, se reaniman un punto al ver al señor Colignon, que corre a su encuentro, con las manos extendidas.
Belarmino se adelanta a su encuentro.
Aquel encuentro le parecía providencial.
¿Cómo puede creer que trato de hacerle mal? Al contrario: la llevo hacia la dicha, al encuentro de alguien que usted espera volver a ver hace varios años.
¡En la mía se hace esa luz de tempestad! Ahora, entre vosotros, me figuro que soy vuestro hermano y que debo ir por el mundo con la mano extendida, y como nací señor, me encuentro con más ánimo de bandolero que de mendigo, ¡Pobres miserables, almas resignadas, hijos de esclavos, los señores os salvaremos cuando nos hagamos cristianos!.
La pobre labradora caminaba triste y pensativa bajo la impresión de aquel encuentro.
De este encuentro surgió un motivo más de cólera para toda la huerta.
Al fin ocurría el encuentro que tanto había temido.
Ya no pensaba en la existencia de la Guardia civil y acogía con gusto la posibilidad de un encuentro con , que no debía andar lejos de la taberna.
Fué para ella un incidente sin importancia, un encuentro agradable, que la había quitado el miedo, nada más.
Hasta algunas veces había visto de lejos a , que paseaba por la huerta como bandera de venganza su cabeza entrapajada, y el valentón, a pesar de que estaba repuesto del golpe, huía, temiendo el encuentro tal vez más que Batiste.
Pero aquella mañana, Pepeta, influída por su reciente encuentro, se fijó en la ruina y hasta se detuvo en el camino para verla mejor.
Batiste salió al encuentro del viejo.
Más cerca aún de la ciudad que en los otros días, salió al encuentro de Roseta.
Minutos después, al entrar en mi casa, salió a mi encuentro la gentil doncella.
Entré, y tía Pepilla salió a mi encuentro:.
¡Estaba desierta! No podía ser de otra manera, pero yo esperaba que estuviese llena de gentes, de amigos que vendrían a mi encuentro para decirme: No temas: ¡todo ha sido un sueño!.
Tía Pepa salió a mi encuentro, reclinó en mi hombro la encanecida cabeza, y sin decir una palabra me abrazó fuertemente.
El encuentro había acabado de trastornarla.
Todos estaban ligados por la vida común, pero los otros eran la burguesía pretenciosa, corrompida prematuramente por la ambición de brillar, por el ansia de mentir, encaramándose penosamente a una altura usurpada, y él era un intruso, el resultado de un encuentro de la fuerza, cándida y sumisa, con la corrupción moral, hermosa y deslumbrante.
Ya don Román le hablaría de las circunstancias en que me encuentro.
Ya sabía yo que Angelina me saldría al encuentro.
He trabajado mucho, ¿y qué? Pobre y hambriento me abandonaron, y después de setenta años me encuentro igual en el mismo sitio.
Me encuentro tan bien, que me río de mis males ridículos.


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