Ejemplos con encontraba

Muchas veces la mejor manera de entender el significado de una palabra, es leer textos donde aparece dicha palabra. Por ese motivo te ofrecemos innumerables ejemplos extraidos de textos españoles seleccionados.

De pronto se encontraba en una poza con el agua hasta las cinchas.
En los dos extremos del crucero encontraba Gabriel la prueba de los grandes progresos realizados durante los centenares de años que necesitó la catedral para elevarse sobre el suelo.
En ella encontraba el seminarista muestras de todas las arquitecturas que han florecido en la Península.
Se había imaginado encontrar algo semejante a las antiguas expediciones de las Cruzadas: soldados que peleaban por el ideal, que hincaban la rodilla antes de entrar en combate para que Dios estuviera con ellos, y por la noche, después de ardientes plegarias, dormían con el puro sueño del asceta, y se encontraba con rebaños armados indóciles al pastor, incapaces del fanatismo que corre ciego a la muerte, ganosos de que la guerra se prolongase todo lo posible para mantener la existencia de holganza errante a costa del país, que ellos creían la más perfecta, gentes que a la vista del vino, de las hembras o de la riqueza se desbandaban, hambrientas, atrepellando a sus jefes.
En el cenador, donde había visto a su padre en otra época, casi inmóvil por la vejez, voceando a su hijo mayor, que acogía resignado todas sus indicaciones, encontraba ahora a la tía Tomasa haciendo calceta y siguiendo con ojos vigilantes el trabajo de un mocetón que había tomado a su servicio.
Mariano, el y un pertiguero que también vivía en el claustro eran los que con más frecuencia encontraba Gabriel sentados en las desvencijadas silletas del zapatero, tan bajas, que podían tocar con las manos el suelo de ladrillos rojos y polvorientos.
Cuando Gabriel abandonaba el lecho al salir el sol, después de una noche de penosa tos, encontraba ya en la salita de entrada a Sagrario preparando la máquina para la diaria labor.
Todo lo encontraba natural, nada le sorprendía, la vuelta de Sagrario al hogar no le había causado la menor extrañeza.
Hasta Mariquita, la sobrina del , encontraba cierta satisfacción para su amor propio protegiendo con una tolerancia desdeñosa a aquella infeliz que en otro tiempo atraía la atención de todos los hombres que visitaban el claustro alto.
Al llegar me la encontraba yo en la puerta, cariñosa, sonriente, como toda niña delante de aquél a quien ama, cuando sospecha que es amada.
Los primeros días me le encontraba yo en la esquina, y pasaba sin saludarme, después solía decirme, entre afable y sereno: ¡Adiós, joven! Más tarde, cuando conversé con él en el despacho, se mostró conmigo cariñoso y sincero.
Cuando el muchacho encontraba acomodo, el padre se despedía de él con un par de besos y cuatro lagrimones, y en seguida iba a por el macho para volver a casa, prometiendo escribir pasados unos meses, pero si en todas las tiendas recibían una negativa y era desechada la oferta del , entonces se realizaba la leyenda inhumana, de cuya veracidad dudaban muchos.
¡Vive Dios, que él no estaba borracho, pero a nadie podría negar que se encontraba un poco alegre por culpa de aquellas picaras, de su hermana y de los dos sobrinos! Todos estaban bien.
Todo iba bien: Juanito se encontraba más joven y fuerte.
Siempre que Juanito se encontraba en la tienda con el viejo comerciante, éste le lanzaba miradas tan pronto de compasión como de desdén.
Únicamente en su casa encontraba Juanito aplauso y consideración.
Caminando junto a la carretera polvorienta, sin ver otras caras que las de los carreteros que marchaban perezosamente tras sus vehículos, o las de los guardias de Consumos sentados ante sus garitas, Juanito se encontraba mejor.
Juanito, confundido entre este público e insensible a las cosas de este mundo, lo encontraba todo feo y ridículo con su pesimismo feroz.

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