Ejemplos con encogidos

Muchas veces la mejor manera de entender el significado de una palabra, es leer textos donde aparece dicha palabra. Por ese motivo te ofrecemos innumerables ejemplos extraidos de textos españoles seleccionados.

Usan en esta tierra los baños para muchas cosas, y para que aproveche a los enfermos hacen calentar muy bien el abaño con buena leña que no haga humo, aprovecha primeramente a los convalecientes de algunas enfermedades para que más presto acaben de sanar, aprovechan también las preñadas que están cerca del parto: ahí las parteras les hacen cierto beneficios, también aprovechan para recién paridas para que sanen y para purificar la leche, todos los enfermos reciben beneficios de este baño, especialmente aquellos que tienen los nervios encogidos y también los que se purgan luego de purgados, también para los que caen de su pie, o de alto, o fueron apaleados o maltratados y se les encogieron los nervios, además de los sarnosos y bubosos, allí los lavan y después de lavarlos ponen medicinas conforme aquellas enfermedades, para esto es menester de que el baño esté muy caliente.
Bomberman y Max han sido encogidos por el malvado Mujoe y su mecanismo Mini-Mini Device.
Era de marfil también, y todo de una pieza, menos los brazos, y clavado en rica cruz de concha, agonizaba con dolorosa verdad, encogidos músculos y nervios en una contracción suprema.
Así debían ser las grandes alegrías de los esquimales, encogidos en su vivienda apestosa durante el invierno, mientras afuera sopla el huracán y cae la nieve.
Los estómagos, encogidos hasta entonces por la ruda novedad de la navegación, se dilataban con voluptuoso desperezo, admirando en el comedor las prodigalidades del servicio.
¡Qué de embustes sobre el papel, historias fingidas a última hora para llenar pliegos, sin que se trasparentase la verdad! ¡Qué de juramentos de eterno recuerdo, cuando los pobres recuerdos de tierra no habían salido de los equipajes y en ellos permanecían encogidos, cual prendas sin uso, mientras el olvido y el afán de placer sin consecuencias se había enseñoreado del buque! Maltrana pensó que si toda esta avalancha de mentiras se solidificase repentinamente, el pobre se iría al fondo no pudiendo resistir tan enorme peso.
Estaban en la obscuridad, silenciosos, encogidos, lo mismo que si preparasen un crimen.
Ni alta ni baja, pero el talle desgarbado y los hombros un tanto encogidos.
Chicuelos semejantes al Gabriel de otros tiempos corrían jugando por las cuatro galerías o se sentaban encogidos en la parte del claustro bañada por los primeros rayos del sol.
El flaco macho que los había conducido quedaba en la posada de , esperando tomar la vuelta a las áridas montañas de Teruel, y el padre y el hijo, con los trajes de pana deslustrados en costuras y rodilleras y el pañuelo anudado a las sienes como una estrecha cinta, iban por las tiendas, de puerta en puerta, vergonzosos y encogidos, como si pidiesen limosna, preguntando si necesitaban un.
Despidiéronse con derroche de caricias, hubo dúo de amor con música de juramentos, partió el dichoso amante maldiciendo la separación, luego ella, a pesar de lo convenido, adelantó su marcha veinticuatro horas, y en premio de tanta priesa lo primero que vio al llegar al balneario fue al traidor don Juan, no entretenido, sino embobado en decir melosidades a una señorita pazguata y cursi, cuyo modesto atavío y encogidos modales formaban nuevo y apetitoso contraste con la elegancia de la viuda.
Los primeros años de la están descritos admirablemente por Honorato Balzac en aquellos tipos relegados, encogidos, tímidos, dolientes, víctimas de la doméstica tiranía y juguetes de la cruel hermosura que figuran en muchas de sus obras.
Y si me apuras, te diré que conviene que los chicos no sean tan encogidos como los de entonces.
En los conventosdecía, se corrigen muchos defectos, pero también se adquieren modales encogidos.
—¡Oh corte, que alargas las esperanzas de los atrevidos pretendientes, y acortas las de los virtuosos encogidos, sustentas abundantemente a los truhanes desvergonzados, y matas de hambre a los discretos vergonzosos!.
Tomándolo en el sentido que he dicho, paréceme que quiere decir que cobraremos nuestra forma, cuando viéremos que los que ayer estaban en la cumbre de la rueda de fortuna, hoy están hollados y abatidos a los piés de la desgracia y tenidos en poco de aquellos que mas los estimaban: y asimismo cuando viéremos que otros que no há dos horas que no tenian deste mundo otra parte que servir en él de número que acrecentase el de las gentes, y ahora están tan encumbrados sobre la buena dicha, que los perdemos de vista, y si primero no parecian por pequeños y encogidos, ahora no los podemos alcanzar por grandes y levantados: y si en esto consistiera volver nosotros a la forma que dices, ya lo hemos visto y lo vemos a cada paso, por do me doy a entender que no en el sentido alegórico, sino en el literal se han de tomar los versos de la Camacha, ni tampoco en este consiste nuestro remedio, pues muchas veces hemos visto lo que dicen, y nos estamos tan perros como ves: así que, la Camacha fué burladora falsa, y la Cañizares embustera, y la Montiela tonta, maliciosa y bellaca, con perdon sea dicho, si acaso es nuestra madre de entrambos, o tuya, que yo no la quiero tener por madre.
Sus vestidos eran andrajosos, sus caras torvas, todos encogidos y con la pata en el suelo, necesitábase estar animado del sentimiento del bien público para resolverse a tratar con ellos.
Hombres y mujeres, jóvenes y viejos, todos estaban mezclados y revueltos unos con otros, desgreñados los cerdudos cabellos, rotas las sucias camisas, sueltos los grasientos pilquenes, medio vestidos los unos, desnudos los otros, sin pudor las hembras, sin vergüenza los machos, echando blanca babaza éstos, vomitando aquéllas, sucias y pintadas las caras, chispeantes de lubricidad los ojos de los que aún no habían perdido el conocimiento, lánguida la mirada de los que el mareo iba postrando ya, hediendo, gruñendo, vociferando, maldiciendo, riendo, llorando, acostados unos sobre otros, despachurrados, encogidos, estirados, parecían un grupo de reptiles asquerosos.
Cuando por ella entramos mi padre y yo, los bancos estaban llenos de muchachos tristes y encogidos, y don Bernabé sentado a la mesa.
El tordo estaba enhiesto sobre un travesaño, con los hombros encogidos, pero no dormía.
Ni aquello ni lo que había seguido: la ceguera de los sentidos, la brutalidad de las pasiones bajas, subrepticiamente satisfechas hasta el hartazgo, esto era vergonzoso, más que por nada por el secreto, por la hipocresía, por la sombra en que había ido envuelto, ahora, sin aprensión, sin escrúpulos, sin tormentos del cerebro, la dicha presente, aquella que gozaba en una mañana de Mayo cerca de Junio, contento de vivir, amigo del campo, de los pájaros, con deseos de beber rocío, de oler las rosas que formaban guirnaldas en las enramadas, de abrir los capullos turgentes y morder los estambres ocultos y encogidos en su cuna de pétalos.
En don Lope se obró entonces una transformación espantosa: clavó los ojos centelleantes en su sobrino, su robusto cuello se hinchó poco a poco, dilatáronse sus narices, la espesa y ruda barba se encrespó sola, sus dientes rechinaron bajo los labios encogidos, encorvó los brazos musculosos, apretó los puños como si quisiera triturar los dedos contraídos, y azulada, verde la tez, estremecióse de pies a cabeza, como león con la cuartana, y lanzó de su pecho un rugido salvaje, vomitando con él estas palabras solas, que retumbaron en todos los ámbitos de la casa:.
Estaban todos tan mudos como encogidos.
que estaban encogidos venerando tan majestuosa belleza, los animó Lucindo a que se.
encogidos los más estirados y a muchos hacer vanidad de lo que es nada.
Por tanto, habiendo reducido a dinero la casa y bienes de Nabis, que importaron ciento y veinte talentos, decretaron hacerle presente de esta suma, enviándole al efecto una embajada, pero entonces resplandeció la integridad de este hombre, que no sólo parecía justo, sino que lo era, porque ya desde luego ninguno de los Espartanos se atrevió a hacer a un varón como aquel la propuesta del regalo, sino que, temerosos y encogidos, se valieron de un huésped del mismo Filopemen, llamado Timolao, y después éste, habiendo pasado a Megalópolis y sido convidado a comer por Filopemen, como de su gravedad en el trato, de la sencillez de su método de vida y de sus costumbres observadas de cerca hubiese comprendido que en ninguna manera era hombre accesible a las riquezas o a quien se ganase con ellas, tampoco habló palabra del presente, y aparentando otro motivo de su viaje se retiró a casa, sucediéndole otro tanto la segunda vez que fue mandado.
Los ejércitos permanecieron inmóviles en los dos remates del claro, encogidos, como tigres que se aperciben a saltar, con los dientes apretados, las pupilas chispeadoras y las manos en el sitio del conque.
El jovenzuelo enclenque, de rostro paliducho y de encogidos ademanes, la débil criatura que no se atrevía á mirar á nadie, sufría una espléndida transfiguración.
Tiritaban, encogidos, y no les bastaba todo el vestuario para envolvérselo al cuello.
Hay tribus que se distinguen por la mansedumbre del ánimo y la hospitalidad para con cualquier viajero, tales son los záparos que viven al Norte del Pastaza y a las márgenes del Curaray, del Veleno, el Bobonaza, el Pindo y otros ríos de auríferas arenas y mitológica belleza, sin que por esto deba creerse que son encogidos y cobardes.


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