Ejemplos con contante

Muchas veces la mejor manera de entender el significado de una palabra, es leer textos donde aparece dicha palabra. Por ese motivo te ofrecemos innumerables ejemplos extraidos de textos españoles seleccionados.

Ya en esa época existían costumbres objetables, principalmente la simonía: los fieles buscaban negociar con hombres de iglesia actos de caridad contra dinero contante y sonante.
Pero Gonzalo es allí hombre de riñón bien cubierto, vive considerado de grandes y chicos, y el mismísimo señor Sultán le llama su amigo, toma de él consejo, y le ha obsequiado con algunas cargas de dinero contante.
Hízolo Hillo, tomó el peso, y se echó a reír diciendo: Que me excomulguen si esto no es dinero contante y sonante.
Todavía no era moda ir a buscarlos al África, y los venían a buscar aquí, cambiando cuentas de vidrio por pepitas de oro, es decir, lanillas, cretonas y merinos, por dinero contante o por obras de arte.
¿A mí qué me va ni me viene? Pues más te habría valido recibir lo tuyo en dinero contante, que bien colocado por mí, te habría dado una rentita bien segura.
Mi tía se enfadó porque deseaba para mí el dinero contante, pero yo no soy de su opinión, prefiero los inmuebles.
Ya era propietario de inmuebles, y más valía esto que el dinero contante.
Trabajo le costó a éste escapar de las llamas, llevando en brazos a su medio asfixiada hija y seguido de su horrorizada mujer, sin que le hubiera sido posible poner ántes en salvo ni muebles, ni ropas, ni alhajas, ni el dinero contante, ni tan siquiera los preciosos papeles que representaban sus grandes créditos contra D.
-El recibo del señor de Montecristo es dinero contante.
-El dinero contante es caro en los tiempos que corren, y hay que saber hacer sacrificios.
Pero los tiempos eran malos, dinero contante y sonante, Dios lo diera, mas ¡oh idea feliz!.
Y además se necesita dinero contante.
Pero Gonzalo es allí hombre de riñón bien cubierto, vive considerado de grandes y chicos, y el mismísimo señor Sultán le llama su amigo, toma de él consejo, y le ha obsequiado con algunas cargas de dinero contante.
Pero costaba tan caro ¡Cuarenta centavos la libra! Es verdad que por la del despacho pagaba el doble, pero el pago lo hacía con fichas o vales a cuenta del salario del pequeño, en tanto que para adquirir la otra era necesario dinero contante y sonante.
Podía decir ¡por Hércules! que ha dejado cien mil sestercios y todo en dinero contante.
No era cosa corriente que el coronel recibiese cartas, porque todas sus facturas se pagaban en dinero contante, y no tenía ninguna clase de amigos.

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