Ejemplos con amistad

Muchas veces la mejor manera de entender el significado de una palabra, es leer textos donde aparece dicha palabra. Por ese motivo te ofrecemos innumerables ejemplos extraidos de textos españoles seleccionados.

El poeta, que aún es joven, al llegar a la vîrilidad, con un hogar amoroso y tranquilo, rodeado de la amistad fervorosa de tantos admiradores selectos próximos y lejanos, parece haber entrado en una época de plenitud y serenidad.
Se perecía por atraer la amistad de los estudiantes y demostrarles que él, intelectualmente, era muy superior a aquel loco.
Sólo es verdad el amor, el bien, la amistad.
El señordijo don Celso, señalando a éste y hablando con don Simónes don Zambombo, como le llamamos los que nos honramos con su amistad íntima, o don Jeromo Cuarterola, como le llaman en el pueblo y fuera de él cuantos le conocen y le quieren, porque se lo merece, y por eso le sirven a ojos cerrados.
Nada tenía de particular que reanudásemos cada estío la añeja amistad, si bien no tan asidua, porque nos faltaba Celesto, el aprendiz, el cual, al pasar Belarmino a zapatero remendón, había entrado de zagal en una cochera de carruajes de alquiler.
Yo amo más a Belarmino, esto no hay que decir, él es una anciana amistad.
Simón Cerojo, que acababa de recibir su licencia de soldado, que sabía un poco de pluma y había corrido media España con su regimiento, de cuyo coronel fue asistente cinco años, y era, además, un mocetón fresco y rollizo, se creyó con todas las condiciones exigidas por la vanidosa muchacha, y se atrevió a pretenderla, no sin llevar encima, por memorial y a mayor abundamiento, en su primera visita, un reloj de cinco duros y alguna de la ropa que, como prenda de una buena estimación y una fina amistad , le había regalado su coronel al despedirle.
En efecto: ya se ha dicho que Simón fué durante cinco años asistente de su coronel, y que le despidió colmándole de atenciones, y, al decir del licenciado, de pruebas de una buena estimación y una fina amistad.
En ocasiones pensé: ¿si estaré enamorado? No, hasta entonces aquello era una amistad afable, un afecto sencillo que mi tía Pepa fomentaba a todas horas.
Procuré portarme de la misma manera, correspondiendo así a la reservada actitud de la doncella, pero el trato diario en la mesa, en la tertulia, en el paseo y en las horas de descanso nos acercó poco a poco, y pronto hubo entre los dos cierta confianza decorosa y afable de la cual nació una amistad placentera y cordial.
¿Amor? ¿Amistad? ¿Amor, si, amor? ¿No ha dicho Byron que la amistad es el amor sin alas?.
Corresponde usted mal a mi amistad.
Todo nos engaña la fortuna, la gloria, la amistad, el amor.
Esta amistad, que se estrechaba por encima del mostrador, iba siendo una necesidad para los dos.
Pensaba en que la situación imponía disimulo, y que la amistad del matrimonio Cuadros le era muy necesaria para salvarla en sus apuros de señora en decadencia, acosada por las deudas.
Cuando usted la vea, dígale que la quiero mucho, que la estimo en todo lo que vale, y que hace mal en no corresponder a mi cariñosa amistad.
Había que pagar a la modista, la idea de que ésta podía decir la verdad a sus parroquianas, todas señoras distinguidas, horrorizaba a la viuda, a pesar de que no tenía la menor amistad con ellas.
Ahora los dos estaban junto a Teresa, y el marido sólo se permitía frases amables y recuerdos sobre la gran amistad que siempre había unido a las dos familias.

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