Ejemplos con amargor

Muchas veces la mejor manera de entender el significado de una palabra, es leer textos donde aparece dicha palabra. Por ese motivo te ofrecemos innumerables ejemplos extraidos de textos españoles seleccionados.

Díaz del Castillo relató el hecho de forma semejante, pero durante el sitio de Tenochtitlan, en un momento posterior a la captura de los españoles que fueron sacrificados, y desollados en Tlatelolco: Mirad cuán malos y bellacos sois, que aún vuestras carnes son tan malas para comer que amargan como las hieles, que no las podemos tragar de amargor.
Se vuelven a lavar las frutas con agua fría, apretándolas suavemente, una por una, hasta que pierdan su amargor, y se las vuelve a poner en agua fría a la que previamente se le vertió la miel de caña negra.
También es muy popular en la cocina india, donde suele ser preparada con patatas y servida con yogur para contrarestar su amargor o en la preparación de sabji.
Estos extractos azucarados se recalentaban con la finalidad de concentrarlos y, en consecuencia, el azúcar se iba caramelizando y oscureciendo y el sabor obtenido enmascaraba el amargor.
La genciana es una planta perenne que se caracteriza por su intenso amargor.
No hacía tampoco averiguaciones sobre este punto, ¿acaso los males del alma debían analizarse científicamente , como los males del cuerpo? No, Salvador no trataba de escudriñar aquella sagrada dolencia que atormentaba su espíritu con dulcísimo amargor, dejaba su pasión quieta, clavada en su vida como un dardo de fuego, única y decisiva en su destino.
Entonces, semiaturdido, solicitando al sueño por las exigencias de su naturaleza hercúlea y de su espesa sangre, cogía el señor Joaquín la maquinilla, cebaba con alcohol el depósito, prendía fuego, y presto salía del pico de hojalata negro y humeante río de café, cuyas ondas a la vez calentaban, despejaban la cabeza y con la leve fiebre y el grato amargor, dejaban apto al coloso para velar y trabajar, sacar sus cuentas y pesar y vender sus artículos.
No era muy genuino, ni muy aromático el del fondín de Venta de Baños, y con todo eso, al introducir en sus labios por vez primera la cucharilla, al sentir el leve amargor y el tibio vaho que la penetraban, experimentó Lucía hondo estremecimiento, algo como una expansión de su ser, cual si a un tiempo se abriesen sus sentidos, semejantes a capullos de arbusto que a la vez florecen todos.
¿Qué había de hacer yo? Dejarme abrazar, dejarme besuquear, recibiendo en el rostro su saliva y sus lágrimas, y oír estas lastimeras voces entremezcladas de amargor y dulzura:.
Desde la visita del ceso en las referencias directas de mi persona porque estuve privado de conocimiento en largos días, conservando sólo un brumoso recuerdo de la horrenda sed, del amargor de la quina, y del repugnante gusto de los caldos que me daban.
Confinadas en Fez hasta que vuelva la paz, mi pensamiento vuela sin cesar a donde ellas moran, y trato de endulzar el amargor de la ausencia con la miel del recuerdo.
Por de pronto, para quitarte el amargor de la cárcel, te tendrán dispuesta una canonjía.
Andadijo ella, tragándose el salado amargor de las lágrimas, confiesa que no vuelves, que te has cansado de mí.
Rubín se puso verde y le salió un amargor intensísimo del corazón a los labios.
Una tarde de color de plomo, más triste por ser de primavera y parecer de invierno, la Regenta, incorporada en el lecho, entre murallas de almohadas, sola, obscuro ya el fondo de la alcoba, donde tomaban posturas trágicas abrigos de ella y unos pantalones que don Víctor dejara allí, sin fe en el médico creyendo en no sabía qué mal incurable que no comprendían los doctores de Vetusta, tuvo de repente, como un amargor del cerebro, esta idea: «Estoy sola en el mundo».
Mientras bebía el vaso de agua, y se limpiaba los labios pálidos y estrechos, sentía pasar las emociones de aquel día por su cerebro, como un amargor de purga.
vamos, te confieso que cada vez me da menos amargor lo que se cuente de uno y otro.
-¿Qué le ha ocurrío a usté? -preguntole la muchacha, que pugnaba inútilmente por quitarse el amargor de boca que acababa de dejarle su entrevista con el Niño.
Puro sofisma, por de contado, porque el descalabro mío es harto grave para ser curado con paños calientes: tanto valdría el intento de endulzar el amargor del Océano con un terrón de azúcar.
Ella contestó: La ictericia o amarillez febril se caracteriza por el tinte amarillo que adquiere la piel, por el amargor de boca, los vértigos, la frecuencia del pulso, los vómitos y la aversión a las mujeres.
¿Habrá, tal vez, pena que supere en amargor.
No queda, pues, ni un átomo del polvo de aquellos combates en el aire, ni un dejo del amargor de aquellos recuerdos en los labios, y no obstante esto, las guerras se empeñan todavía en simulacros y pasan de generación en generación como un sacratísimo legado, sobreviviendo a la muerte de las ideas y de las costumbres y de las instituciones en cuya virtud nacieron y duraron.
«Bájate prontito, y no seas loco -me dijo endulzando con el tuteo el amargor y crudeza de la expulsión-.
Cogió Teresa dos, tres o más de aquellas briznas y se las llevó a la boca: eran amargas, pero el amargor no la desagradaba.
Toda la vida es amarga, pero contigo el amargor es dulzura.
Séfora, extática, bebía el amargor celeste del drama, antes para ella ignoto.
Don Alejandro, hondamente condolido de él, para dulcificarle en lo posible el amargor de las suyas y acabar de explicarse, continuó en estos términos:.
-También he pensado en eso -respondió Leto devorando el amargor que le producía el recuerdo de aquel caso, que era la primera estación del Calvario que él había venido imaginándose-.
Volvió a su casa el comerciante con extraña sensación de peso y amargor en la conciencia.
Recordaba todas las palabras que oyó de sus labios, como si estuviera oyéndolas todavía, y al pretender despojarlas, con el examen, de la aspereza de su rigor, los negros crespones de su espíritu les daban el color de la muerte y el amargor de la duda.

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