Ejemplos con acurrucó

Muchas veces la mejor manera de entender el significado de una palabra, es leer textos donde aparece dicha palabra. Por ese motivo te ofrecemos innumerables ejemplos extraidos de textos españoles seleccionados.

La infeliz, turbada y muerta de miedo, se acurrucó en el rincón opuesto, y cruzadas las manos, miraba al desgraciado demente, diciendo para sí: ¿En qué lo habrá conocido? Dios, ¡qué hombre! ¿Será farsa todo esto de la locura? ¿Será que se finge así para poder matarme, sin que la justicia le persiga? ¡Pero cómo habrá descubierto! ¡Si no lo he dicho a nadie! ¡Si no se me conoce nada todavía! ¡Ah!, lo que este hombre tiene es mucha picardía.
El pobre anciano respiró y levantándose del suelo fue tentando las paredes hasta el rincón más próximo, donde se acurrucó, cruzando las piernas y los brazos, y entre estos escondiendo la cabeza, de tal modo que parecía un ovillo.
Robespierre subió sobre sus rodillas de un salto y se acurrucó allí con admirable franqueza republicana.
Y luego, tomando en el suelo cuanto quiso, se acurrucó y durmió a sueño suelto, sin que fianzas, ni deudas, ni dolor alguno se lo estorbase.
Entonces el ladrón se deslizó silenciosamente a lo largo de la cuerda, se acurrucó junto a los tres mendigos y se puso a comer con ellos.
Pero Ghanem se resistió, y le dijo: ¡Alah me libre, mi buena señora! ¿Cómo el perro ha de usurpar el sitio del león? ¡Lo que es del amo no puede pertenecer al esclavo! Y se escapó de entre las manos de la joven, y se acurrucó en un rincón, muy triste y preocupado.
La puerta se cerró y Dantés caminó hacia delante hasta tropezar con la pared: entonces se acurrucó inmóvil en un ángulo, mientras sus ojos, acostumbrados a la oscuridad, comenzaban a distinguir los objetos.
Y se acurrucó en el estanque central, y se puso a lavarse el pie.
Y dichas tales palabras, el persa se acurrucó, sacó de un talego un paquete de arena, que desató y extendió delante de él, luego puso en medio de la arena cinco guijarros blancos y tres guijarros negros, dos varitas y una uña de tigre, los colocó en un plano, después en dos planos, y luego en tres planos, los miró, pronunciando algunas frases en lengua persa, y dijo: ¡Oh vosotros que me oís! ¡Sabed que la persona se encuentra en este momento en Bassra! Después reflexionó y dijo: ¡No! Los tres ríos que ahí veo me han engañado.
De pronto hubo una virazón al Noroeste, rugió el vendaval arisco, llevose por delante el diluvio, azotó con él muros y terrenos, revolcó las copas de los bardales en las charcas de las callejas, tumbó cuanto el sur de la mañana había dejado vacilante y removido, la noche anticipó media hora su venida, y la Rámila, tranquila por entonces, cerró por dentro la puerta de su choza, volvió a atizar la lumbre y se acurrucó junto a la llama sin quitarse el refajo de encima de los hombros, porque empezaba a sentirse el primer frío del invierno.
D'Artagnan se levantó, cogió su sombrero como si tuviera intención de obedecer, luego, abriendo con presteza la puerta de un gra armario en lugar de abrir la de la escalera, se acurrucó dentro en medio de los vestidos y las batas de Milady.
El primer resultado de la meditación de Gavroche fue que en vez de escalar el seto, se acurrucó debajo, donde las ramas se separaban un poco en la parte baja de la maleza.
Y salió con Zumurrud fuera de la caverna, y se acurrucó al sol, quitándose el pañuelo que llevaba a la cabeza.
A todo esto, entró un hombre de aspecto repulsivo, que se adelantó rápidamente, atropellando a todo el que hallaba a su paso, y viendo todos los sitios ocupados menos alrededor de la fuente del arroz con leche, se acurrucó delante de ella y en medio del espanto general se dispuso a tender la mano para comerlo.
Al oír estas palabras, la pequeña Doniazada, compungida, se acurrucó más aún en la alfombra, y Schehrazada contestó sin inmutarse: En ese caso ¡oh rey afortunado! voy a contarte una o dos historias cortas, lo preciso para pasar el resto de la noche.
Ella dijo: ¡No tienes más que un modo de salvarte, y consiste en meterte en este armario! Y abrió la puerta del primer entrepaño del armario, y dijo al walí: ¡Métete ahí dentro! Dijo él: ¿Y cómo voy a caber? Ella dijo: ¡Acurrucándote! Y encorvándose por la cintura, entró el walí en el armario, y se acurrucó allí.
cuenta que lastimaba cruelmente al infeliz anciano, quien, por último, se acurrucó en un ángulo.
Os aseguro que ella le pidió perdón y, luego, soñoliento, él se acurrucó en la perrera.
Se acurrucó junto al fuego sin atreverse a hacer ningún movimiento, impotente y culpable, una mujer adulta.
Luego, con las manos extendidas en la oscuridad, fue hacia el ángulo donde estaba el sofá y lentamente se acurrucó allí, evitando crujieran los muelles.
Se acurrucó en el sofá.

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