Definición de sacudida

Acepciones de Sacudida como femenino de sacudido

Categoría gramatical: adjetivo femenino
Categorías gramaticales de sacudida explicadas

  1. Mover bruscamente una cosa de un lado a otro
  2. Golpear una cosa o agitarla en el aire para limpiarla
  3. Pegar a alguien
  4. Apartar de sí con brusquedad algo que molesta
  5. Hacer un repentino movimiento incontrolado.
  6. Hacer que (algo) se mueva rápidamente de un lado al otro.
  7. Mover a una persona o una cosa de un lado a otro con brusquedad. arrojar [una cosa] o apartarla violentamente de sí. producir gran conmoción un suceso
  8. Pegar a una persona. dar dinero.

Ejemplos con la palabra Sacudida

A impulsos de esta sacudida moral, empezó a creer en algo.
Tornó a llevar la mano al pestillo, y otra vez percibió la sacudida.
¡Se ha muerto!exclamó Fortunata sintiendo una fuerte sacudida en su alma.

Errores ortográficos comunes para sacudida

Palabras más comunes que riman con sacudida


Vida, Medida, Medida, Salida, Comida, Comida, Comida, Partida, Conocida, Seguida, Sida, Sida, Avenida, Avenida, Dirigida, Dirigida, Enseguida, Florida, Unida, Subida, Herida, Herida, Perdida, Incluida, Despedida, Despedida, Querida, Corrida, Vestida, Bebida, Producida, Reducida, Recogida, Desconocida, Parecida, Debida, Acogida, Acogida, Ida, Olvida, Olvida, Definida, Huida, Decidida, Sometida, Reconocida, Construida, Bienvenida, Obtenida, Constituida, Elegida, Elegida, Contenida, Presidida, Decida, Decida, Nacida, Suicida, Suicida, Dormida, Convertida, Dividida, Extendida, Referida, Divertida, Entendida, Protegida, Protegida, Convencida, Cabida, Sostenida, Encendida, Prohibida, Mantenida, Sorprendida, Adquirida, Detenida, Concedida, Concebida, Contrapartida, Comprometida, Movida, Pida, Pida, Cuida, Cuida, Cuida, Cumplida, Difundida, Concluida, Ofrecida, Vivida, Escondida, Vencida, Vencida, Repetida, Requerida, Emitida, Ejercida, Asumida,

Palabras que riman con sacudida


Poemas con la palabra sacudida

LO QUE DEJÉ POR TI

-- de Alberti --

Dejé por ti mis bosques, mi perdida
arboleda, mis perros desvelados,
mis capitales años desterrados
hasta casi el invierno de la vida.

Dejé un temblor, dejé una sacudida,
un resplandor de fuegos no apagados,
dejé mi sombra en los desesperados
ojos sangrantes de la despedida.

Dejé palomas tristes junto a un río,
caballos sobre el sol de las arenas,
dejé de oler la mar, dejé de verte.

Dejé por ti todo lo que era mío.
Dame tú, Roma, a cambio de mis penas,
tanto como dejé para tenerte.


Fecundidad (Herrera y Reissig)

-- de Julio Herrera Reissig --

«¡Adán, Adán, un beso!», dijo, y era
que en una dolorosa sacudida,
el absurdo nervioso de la vida
le hizo temblar el dorso y la cadera...

El iris floreció como una ojera
exótica. Y el «¡ay!» de una caída
fue el más dulce dolor. Y fue una herida.
La más roja y eterna primavera...

«¡Adán, Adán, procúrame un veneno!»,
dijo, y en una crispación flagrante
la eternidad atravesóle el seno...

Entonces comenzó a latir el mundo.
Y el sol colgaba del cenit, triunfante
como un ígneo testículo fecundo.


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